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Mi primera experiencia. (Argentina)

Cinthia, una chica de catorce años, por primera vez en inciada en las masturbación, en la placer que todos desde temprano sentimos y nos negamos a reconocer por pudor.... es ayudada e informada por su amiga, ya que su inocencia aun esta presente a todo a lo que esta a punto de conocer... y sentir... primero aprenderá lo que es la masturbación para mas adelante .....tras un tiempo......conocer el placer de la mano de un hombre....de la mano de su novio.



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Hola compañeros, soy Cinthia, vuestra amiga e Argentina, quería hablaros hoy un poco más de mí, estoy cansada de que la gente piense que soy una puta, si fuera un chico nadie diría que soy un "puto", pero la gente está anticuada y su mentalidad no da para más, lo peor de todo es que somos las chicas las menos evolucionadas en cuanto a mentalidad y es entre mis amigas donde peor me siento cuando les cuento mi vida sexual, no lo entiendo.

-¿Porque se asombran tanto?¿acaso ellas no practican el sexo con sus amigos?.-

En sudamérica esto no sucede así, la gente es más abierta y no tienen tantos prejuicios.

Mi primera experiencia sexual fue a los catorce años, no se si eso es tarde o pronto, como no podía ser de otra manera fue una masturbación, mi primera masturbación.

Aquella noche yo dormiría en casa de una amiga, se llamaba Marta, ella era un año mayor que yo, la noche transcurría muy placidamente, en su cuarto había dos camas, asi que nos hechamos y empezamos a hablar, yo sabía ya más o menos lo que era el sexo y todas esas cosas pero nunca lo había experimentado, asi que pregunté a Marta, ella tenía un novio asi que pensé que podría ayudarme con mis dudas.

Ella me explicó que su novio se la llevaba al parque y le metía el dedo, yo me lo imaginaba todo pero no lo entendía bien, Marta se dio cuenta, cosa que yo no quería por vergüenza a no saber de lo que ella me hablaba.

Entonces fué cuando me preguntó si alguna vez me había o me habían metido el dedo, yo dude entre mentir o decir la verdad pero mi duda me delató, ella se dio cuenta de que no había experimentado nunca un orgasmo, así que me dijo que si yo quería me lo explicaría, yo le pedí por favor que me ayudara, estaba cansada de oir hablar a mis compañeras de ello sin saber de que se trataba, estaba avergonzada y quería recuperar el tiempo perdido y experimentar aquello que todas mis amigas vivían a menudo. Siempre me hacía pensar que esto debía ser muy placentero, así que le pedí que me ayudara.

Entonces ella vino a mi cama, me desabrocho el boton del pantalón del pijama y me lo quitó, me advirtió que no debía hacer ruido y que al ser la primera vez podría rsultarme doloroso. A mi no me importaba él dolor, lo deseaba ardientemente, asi que acepté lo que fuera, ella me prometió que haría todo lo posible por que me resultará placentero, así que proseguimos.

Ella me quitó entonces mis braguitas, entonces se tumbó sobre mi y me desbrochó los botones de la camisa del pijama, yo no llevaba sujetador, empezó entonces a acariciarme los pezones... aquello me gustaba, me gustaba mucho, yo no sabía que hacer asi que continué tumbada y decidí cerrar mis ojos, Marta comenzó a bajar y a besarme formanado circulos alrededor de mi coño, con perdón por la palabra, aquello provocaba en mi grandes ecxitaciones nunca antes vividas, entonces sentí como me introducía su dedo en mi vagina, empezó con un ligero dolor pero aquello se mezcló con un intenso placer que dificultaba que yo pudiera percibir dolor alguno, Marta que se dio cuenta decidió intentar disminuir mi dolor asi que decidió introducir su lengua en mi vagina, aquello fué otra cosa... el placer era grande, mi cuerpo temblaba de placer y de repente... "aaaaaaaa..." me corrí, un leve y suave gemido me hizo saber que aquello me había gustado de verdad.

Marta que ya conocía estas cosas había sido precavida y había colocado una toalla bajo mi cuerpo, asi que no manchamos nada. Nunca olvidaré aquella noche, a partir de entonces me he metido el dedo miles de veces, incluso admito haber probado con objeto e incluso consoladores.

Después de esto me eché mi primer novio, y al igual que el de Marta se pasaba las noches metiendome el dedo... a todos los novios que he tenido les gustaba meterme el dedo, hasta que llegó Juan, tras probar por primera vez el sentimiento de una buena polla se acabaron lo dedos... pero admitamoslo... es un gran paso para una chica de catorce años... ¿o no?, yo al menos nunca olvidaré aquella primera experiencia, "aquella primera vez".

Saludos a todos, como veis mi vida es bastante movidita.

areubas@ole.com


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Otra Historia:

Historia Para Recordar



Hola amigos...
lo que van a leer a continuacion es una de las tantas experiencias eroticas
que he tenido.
se las cuento por que creo que es una de las mejores que me ha pasado y
espero que les guste...
esto fue algo que paso hace unos meses. algo que me asusto mucho al
comienzo, pero como goze.
Tengo 17 años y vivo en una ciudad pequeña en Estados Unidos.
Fue uno de esos dia en que me quede en la escuela hasta tarde, por que tenia
mucho que estudiar y que mejor lugar que ese para relajarse en la
biblioteca.
llegue a la casa cansadisima y me acoste temprano pues mis padres estaban de
viaje y mi hermana follando con su novio(me lo imagino).No podia conciliar
el sueño asi que solo comtemplaba la ventana, oia ruidos afuera, pero no le
di importancia, pense que era uno de esos grupos de chicos que fiesteros o
algo por el estilo. en eso oi unos ruidos en la sala y me asusto algo, dije
tal vez entraron a robarme o algo asi, pero me quede quieta por unos
minutos.
despues de un rato por fin tuve algo de sueño, despues del susto que tenia,
cuando de pronto escuché la puerta que se habria lentamente, mis ojos se
abrieron al instante, despues vi una sombra que abria uno de los cajones de
mi closet, se llevaba mi ropa y lo metia en un saco, yo mejor me quede
callada, no queria arriesgar mi vida,, cuando se acerco hacia el tocador
abrio mi cofre con la pulsera de oro que mi novio me habia regalado la noche
anterior( en la cual él y yo habiamos tenido una noche maravillosa).
cuando de pronto la tristeza de que el ese hombre se llevara la pulsera me
hizo que hiciera un pequeño sonido que llamo toda su atenció, se dio cuenta
que era una mujer y se acerco hacia mi.
-"Mirame"- Me dijo.
yo me hice la que estab durmiendo.
-"Mirame estupida." Me dijo otra vez.
me agarro por mi brazo y descubrio mi cuerpo cubierto po las sabanas con
olor a Travis( mi novio).
se dio cuenta que solo tenia una camiseta corta y solo unos shorts pequeños
de seda que hacia relucir mi ropa interior.
en me miro de pies a cabeza.
yo asustada, le pedi que por favor no me hicera nada, que se llevara lo que
quisiera.
el dijo -" Oh, SI ME VOY A LLEVAR LO QUE QUIERO PUTA"
"Pero tambien necesito un pequeño recuerdo tuyo para no estar pajeandome
despues mientras pienso en ti."
lo dijo con tal sarcasmo que me sorprendio el tonito que tenia el muy
estupido.
yo no lo podia creer, de pronto, sin poder reaccionar, el se me abalanzo
encima, yo ya estaba mojadisima por la exitación y el susto.
Estaba frente a mi, y el susto estaba presente de nuevo.

el empezo a quietarse la camisa. mientras hacia eso, el se dedico a taparme
la boca, tenia planes de violarme, pero yo fui muy fuerte.
trataba de no seder, pero mi exitación me hacia debil hacia él.
se puso encima mio y frotaba su cuerpo frente al mio, yo me mojaba toda,
pero trababa de empujarlo.
despues de estar asi por unos segundos, ya no pude mas.
lo empuje con toda la fuerza que tenia, y le abri el cierre de su
pantalón,él sabia lo que hiba a hacer, y me quito las vendas de la boca,
pero se aseguro de que no tratara de escaparme.
tuve frente a mi una estaca de carne que media aproximadamente 24cm, era
grande y muy jugosa. me entraron las ganas de metermelo a la boca, y asi lo
hice.
primero se me hizo dificil po el tamaño, pero despues se la mamé como una
experta, me imaginaba que era un helado y asi lo disfrutaba mas. el se
retorcia y estaba poseido por mi. me agarraba el cabello,me besaba donde
podia, y jugaba con mis senos.Aunque con la mascara que tenia le era un poco
dificl, el no queria mostrarme su identidad, pero no me importo.
AHHHHHHHHHUMMMMMM! Decia el."Puta maldita, como me haces gozar."
me volvio a decir, todo esos insultos me incitaban a darle mas duro y
torturalo.
a el le encantaba y termino por pedir mas.
cuando senti que estaba a punto de venirse. retiré mi boca de ahi, pues no
queria que se viniera en mi boca.
lo besé, y le di un masaje que habia aprendido a hacer en la escuela, mas un
masaje erotico para incitarlo mas. lo besaba en todas partes.
y me llego a tocarme el clitoris. lo movia en circulos con sus dedos y yo
estaba en la gloria.
nos besamos muy apasiondamente. considiamos en todo, como si ya nos
conocieramos muy bien.
despues de unos minutos el me saco la camiseta que aun tenia puesta y rompió
mi ropa interior.
asi tuvo mas acceso hacia mi.
yo ya no podia mas, lo queria dentro de mi.
se lo pedia.
le rogaba, pero el estaba obsecionado con mi clitoris.
-"Que esperas, hasme tuya maldito!"- le pedia a gritos.
"Cogeme duro mi amor" le volvia a decir.
hasta que por fin! escucho y como un salvaje me la metio hasta el fondo.
-"UMMMMMMM, SI que rico mi vida, dame mas! mas!"- le dije.
el golpeaba y golpeaba hacia mi...yo le rogaba que no parara...y que me
hiciera mas rapido y mas fuerte ...mas hasta el fondo como a mi solo me
gusta.
me follaba...me lamia las tetas. y juegaba con ellas..."no se por que a
todos los hombres les gusta eso?."
estuvimos asi como por una media hora follando bien rico y duro.
hasta que el ya no aguanto y se vino.
el queria venirse en mi boca, pero yo no lo deje. queria que se viniera en
mi. sentir su leche caliente.
"UMMMMM ASI CARIñO, DAME TODA TU LECHE, NO DEJES NADA, DAMELO TODO." -le
decia.
el dio todo lo que puedo aunque no quede satisfecha.
el se quedo tendido en mi cama todavia acariciandome, me daba una ganas de
llamar a mi novio para que venga y hacer un trio.
Yo no estaba satisfecha, queria mas.
me deje llevar por mis instintos y empezé a golpearlo,el no hizo nada.
Le arañé la espalda fuertizimo.
hasta que el se levanto y me castigo por atras.
Me la metio toda. sin consideración, el dolor ni lo senti, pues estaba en
extasis total.
el me golpeaba con su correa,con sus manos. me metio dos dedos al mismo
tiempo en la vagina. por fin logro complacerme.
hasta que me hizo venir.
el se salio de mi, para recibir todos mis jugos, el se los bebio todos con
gran necesidad.
habria pasado unas dos horas ya...cuando me monte en su encima y lo cabalgé
como si fuese mi caballo.
me movia ritmicamente.
y el sufria, me decia unas cosas que me alocaban.
mis gritos de placer creo que se oyeron hasta afuera, pero no me importo.
para mi lo elemental era gozar, gozar al maximo.
estuvimos asi como por media hora mas, hasta que los dos nos venimos juntos.
el vacio todos sus jugos dentro de mi una vez mas.
era la cogida mas rica que habia tenido.
mi novio nunca me habia hecho sentir asi.al final le logre sacar la mascara,
era un moreno alto, fornido, y muy guapo de 22 años.
Despues de eso descansamos, el me beso y dijo que queria verme.
retorno todas mis cosas a su lugar, y dijo que para que hiba a robarme las
cosas, cuando ya habia gozado como para un año.
yo le dije que podia volver si quisiera.

asi el se fue como a las 5:00am.
no supe nada de el por semanas. hasta que una noche, entro del mismo modo
que lo hizo la primera vez, pero esta vez no fue para robar.

(asi el y yo nos seguimos viendo como por un año cogiendo bien rico y duro
en todas las posiciones. mi novio nunca se entero).


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Historia 3:
La Historia de Paty.

Una jovencita nos narra todas sus experiencias sexuales (autosatisfacción, zoo, hetero,..).



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hola me llamo paty y tengo 16 años, quiero conarles mi historia:

todo comenzo cuando tenia 13 años cuando por accidente me toque el clitoris y comence a jugar con el. primero sobre de las braguitas y despues timidamente introduje mi mano, esa sensacion me hizo vibrar y en ese momento me baje la ropa, abri las piernas y comence a jugar.

esto me lleno de sensaciones que yo nunca habia sentido, aunque no me atrevi a meterme el dedo, si me atrevi a meterme un lapiz, cuando lo introduje oí como algo se rompio dentro de mi, era mi himen. enseguida saque el lapiz asustada por lo que habia oido, pero el tenerlo adentro me habia exitado a si que lo introduje de nuevo y comence a moverlo.

con una mano movia el lapiz y conla otra tocaba mi clitoris, entonces tuve mi primer orgasmo, aunque no fue la gran cosa, la vedad es que a mi me exito muchisimo y estuve a punto de dar un alarido de placer pero no pude por que mis papas estaban en el cuarto de al lado y si gritaba me escucharian asi que solo mordi las cobijas.

desde ahi es que he comenzado a masturbarme y cada vez lo hago con mas fuerza.

primero con los lapices, despues con plumones gruesos, mas tarde con los dedos hasta llegar a introducirme zanahorias, botellas y platanos.

hay veces que en algunos sitios me pongo tan caliente por alguna cosa que casi no puedo esperar para masturbarme. lo he hecho en probadores, en baños publicos e incluso me he sentado en elgun restaurant donde los manteles sean largos y me he bajado el cierre del pantalon y he comenzado a tocarme la concha ahi mismo, eso me da mucho morbo por que estoy totalmente exitada tocandome bajo la mesa y mucha gente esta ahi sin saberlo.

un dia que iba en el metro no pude mas y me fui a un bagon vacio (segun yo) me sente y me baje el cierre y comence a masturbarme y a jadear de placer. pa pronto senti una mirada que me hizo voltear, gire y descubri que un joven como de 21 años estaba mirandome, eso me dio muchisima vergûenza y me sonroje, pero el se me acerco, se arrodillo ante mi y sin decir una sola palabra me abrio las piernas y comenzo a lamerme. yo comence a jadear de placer y entonces el introdujo dos dedos de golpe en mi cueva, los comenzo a mover ritmicamente dentro de mi y con su lengua envolvio mi clitoris. en ese momento tuve mi primer orgasmo real. el sentir su lengua explorandome me hizo explotar de felicidad.

el levanto su cabeza, me miro a los ojos, me dio un beso en la boca, me dijo adios y se bajo del metro.

tuve el primer orgasmo de mi vida y no supe siqiera quien era el que lo habia provocado, cuando me di cuenta ya era mi bajada. me dio mucha pena pararme y caminar hacia la puerta por que traia toda la ropa mojada.

hace dos semanas fui a ver a mi amiga nuria y comenzamos a tener una platica muy intima.

ella me pregunto: ite masturbas? y yo le conteste que si, comence a relatarle como me masturbaba y me pregunto que si nunca habia intentado masturbarme con mi mascota y le conteste que no.

ella me dijo que si queria podia prestarme a su perro para que me masturbara y le conteste que si.

ella bajo a la cocina y se tardo un poco, lo que pasa es que tenia una reunion familiar.

por fin ella regreso con un frasco con mermelada de chabacano y ne dijo que me desnudara y lo hice

re recoste en la cama y me puse la mermelada en los pezones, ella saco de su armario la camara y comenzo a filmarme.

con voz tremula llame a shad, el pequeño perro de mi amiga, el cual fue directo al objetibo.

el comenzo a lamerme y el sentir los suaves mordiscos que me daba en los pezones se me comenzaron a poner como de piedra.

alborotada por mis juegos comence a jadear, mi amiga solto la camara y se acerco a mi, agarro el frasco de mermelada, tomo un poco con el dedo y la comenzo a untar en la raja, en el clitoris, el los labios vaginales y despues introdujo su dedo en mi cueva.

yo al sentir todo esto junto tuve un orgazmo y rapidamente enpuje al perro hacia mi sexo. el enseguida comenzo a lamerme, primero lo que estaba mas en la superficie pero al irselo terminando iba introduciendo su lengua en mi hoyo y de nuevo me vino otro orgasmo.

nuria dejo la camara funcionando sobre el tocador y salio de la recamara.

a los 5 minutos ella regreso pero acompañada de su primo raul, ese muchacho que me traia loca desde hace unos meses, pero nunca pense que se fijara en mi por que el era varios años mas grande que yo, el tiene 24 años y yo tengo 16.

el me miro que estaba acostada en la cama, enseguida el se acerco a mi, lo mire sorprendida a los ojos, se enderece y comence a desnudarlo.

el comenzo a ponerse muy nervioso y apenas si podia desabrocarse la camisa. descpues de quitarsela le comence a quitar los pantalones y la ropa interior y cuando su miembro quedo al aire ya mostraba una gran ereccion.

se hecho en cima de mi, me beso los labios, luego se siguio al cual cuello, bajo un poco mas y llego al ombligo, se detuvo un momento ahi y se salto hasta mis rodollas y de ahi comenzo a besarme dirigiendose a mi entrepierna.

cuando llego a mi concha yo ya estaba completamente humeda y el comenzo a lamerne de arriba a abajo todo mi sexo, despues me introdujo dos dedos en mi cueva y eso me recordo al muchacho del metro.

yo estaba como una moto de exitacion entonces hice la cabeza hacia atras y levante la cadera para obtener mas placer entonces el me penetro, pero solo hasta la mitad y lo mantuvo ahi un momento, despues lo saco, tomo impulso y me lo metio contanta fierza que di un buen grito de placer y comence a tener otro orgasmo y al mirar hacia el tocador ahi seguia grabandonos mi amiga nuria, eso ne exito aun mas y comence a moverme con mayor rudeza.

el saco su pene y se recosto a un lado de mi y ahi nos quedamos un rato viendonos a los ojos.

despues de recuperarnos de tanta actividad ya nos vestimos y abrazados vimos el video.

hasta ese momento me di cuenta de que estuve toda la pelicula jadeando. nunca me di cuenta de esto, solamente en los orgasmos y el ver mi cara durante el climax me dio mucha risa.

despues bajamos los dos muy agarrados de la mano y mi amiga detras de nosotros. caminamos hacia el patio y empezamos a bailar mi cancion favorita "show me the meaning of being lonely" de los backstreet boys.

el introdujo su mano bajo mi falda y metio su mano dentro de mi hoyo y lo comenzo a mover.

yo ya no podia temer otro orgasmo pero en esos momentos fui absolutamente feliz.

elaborado por : paty, si quieren su mail se los doy dj d2

Hitoria Hot 4:

Después de hora

Mi historia es como la de cualquier joven que se queda trabajando hasta tarde en la oficina. Estaba concentrado en la presentación que debía entregar en dos días al directorio. Los minutos eran horas en mi mente. El reloj me tenia preso y sin sentido al no poder plasmar mis ideas en la PC. Ya casi nadie quedaba presente. De repente y sin aviso dos mujeres interrumpieron mi desesperación. Me pidieron perdón al tiempo que una de ellas comenzaba la limpieza del sector. Sonreí... Minutos mas tarde una de ellas sintió lastima de mi rostro cansado y tenso. Se acerco tímidamente y se intereso en mi trabajo. Al poco tiempo ambas estaban a mi lado, observando, en silencio, con calma. Casi sin darme cuenta moví mi cuello con malestar evidente a los ojos de Mariela , una de las intrigantes mujeres. Sin esperar, se levantó, puso sus manos en mi espalda, y comenzó suavemente a masajerme. Mi primer reacción fue de sobresalto y temor. Por primera vez, note que su sonrisa era inimaginable, plena y radiante. Laura, la otra mujer dijo: - no te preocupes, ya nadie queda en el sector mas que nosotros 3. Mire en sus ojos y pude ver la profundidad de la noche. Realmente estaba con dos mujeres fogosas, solos, y me excité. Laura lo noto de inmediato, y con una sonrisa me besó... Fue una noche que difícilmente pueda olvidar. Mariela, Laura y yo tuvimos una extraña conexión. Nada se dijo, y nada se dirá. Cada tarde las veo hacer su trabajo, y ellas al verme solo se esfuerzan para evitar una sonrisa tentadora y llena de deseo. Yo sé que esperan otra oportunidad, ella sé que yo deseo tenerlas nuevamente. Solo resta esperar...
Historia Hot 5:

La amiga de mi hermana

Desde muy chico me a gustado espiar a mis primas y a las amigas de mi hermana mientras están dormidas.. Un día mi hermana trajo una amiga (rubia, ojitos azules, piernona, culona) a dormir a la casa y nos pusimos a molestar y hacerle cosquillas y le toque todo! Tanto que le cogí la vagina y metió un grito de emoción y me cogió la verga pero así quedamos. Como a la semana fuimos a un paseo y ella dormía sola y a la mitad de la noche me fui para el cuarto de ella a tocarla, ella estaba dormida y le agarre el culo (mientras me iba calentando) y se despertó. Creí que se iba a poner brava pero se quitó la camisa y me dijo que si quería le chupaba sus grandes "melones". Empece emocionado a chupárselos y ella le echó mano a mi verga creando una erección grandísima y se agacho y empezó a chuparme la verga. Era la primera vez que me la chupaban entonces me emocioné y le agarre el culo y ella paro y se quito el pantalón del pijama si me dijo que le diera por el culo y le di mientras ella gritaba de emoción y le metí una media a la boca para que nadie oyera. Después no tiramos al piso y se lo metí por la vagina con una erección grandísima brotándome adentro y sintiendo sus jugos y sus pezones completamente duros y dejando mi verga adentro como por cinco minutos mientras ella saltaba con una cara de excitación que nunca olvidare. Terminamos y me fui para mi cuarto sin poder dormir toda la noche. Al otro día en el desayuno me dijo que teníamos que repetir lo la noche anterior esa noche y así lo hicimos y después seguimos nuestra vida sexual todas las noches en la casa de un amigo pero ella se fue a vivir a otra ciudad. De esta relación solo me queda un video de una noche con ella y el recuerdo de mi rubia preciosa.


Historia 6:

El padre de mi amiga


Quizás era un sueño, o una realidad. El caso es que aquel día sería muy especial para mí. Como siempre. Solía jugar con mis amigas en aquella plazuela. Todas reíamos, corríamos, en fin cosas típicas de nuestra edad. Contaba por aquellos días con 15 años. Era la mayor de todas mis amiguitas. Nos conocíamos desde hace varios años. Cierto día, una de ellas no estuvo. ¿Qué habría sucedido? Fui a su casa a buscarla. Salió su padre y me dijo que ella había salido de la ciudad, puesto que un familiar había fallecido y que había ido con su madre. Le dije que lo sentía. Me despedí y volví a reunirme con mis otras amiguitas. Al cabo de algunas horas ellas fueron llamadas por sus padres a estudiar y me quedé sola en aquella plaza. Mis padres habían salido y ellos tenían las llaves de casa. Así que tuve que armarme de paciencia para esperarlos. El cielo se había nublado, estaba próximo a llover. En esos momentos salió don Ivan, papá de mi amiga que había viajado. Iba a comprar cigarrillos. Me miró y me saludó. Al retornar a su casa vio que yo aún me encontraba allí. Me preguntó si no me estaba mojando, ya que había empezado a caer una suave llovizna. Me preguntó si mis padres habían salido y le dije que sí, y que no sabía a que hora volverían. Me dijo que pasara a su casa para que los esperara, ya que la lluvia empezaba a arreciar. El estaba trabajando en su computadora, haciendo algunos trabajos. Mientras tanto , me había encendido la TV para que me entretuviera. Los programas no eran muy buenos en esos momentos. Vio que estaba un poco aburrida y me dijo si quería ver películas que el tenía guardadas. Me entusiasmó un tanto la idea pero me dio un no se qué, ya que él estaba solo. Se acerco al vídeo e introdujo una película. Era de esas películas porno. La verdad es que no eran nuevas para mí, ya que había visto algunas que mi padre tenía escondidas en su cuarto. Pensé en que diría don Ivan. Pero él siguió trabajando como si nada y ni me miraba. La película era bastante fuerte. Había una pareja haciéndose el amor en forma brutal. El hombre desnudaba completamente a la mujer y la abría de piernas para luego besar su sexo. Luego introducía su lengua entre los labios vaginales. Chupaba su clítoris e introducía uno de sus dedos por su ano. Luego era ella la que lamía y chupaba su gran pene. Lo introducía totalmente entre sus labios para luego hacerlo aparecer y volver a hacerlo desaparecer. Creo que le llegaba hasta su garganta. A todo esto yo me estaba excitando de sobremanera. Sentía que mi cosita se me estaba mojando. Juntaba mis piernas tratando de aprisionar mi pequeño botoncito. De reojo miraba a don Ivan. Seguía imperturbable. Ya no podía más, quería sentir mis dedos como cada noche mientras me masturbaba. El hombre de la película tomaba a la mujer y le introducía su miembro entre sus labios vaginales. La mujer estaba totalmente excitada, sus suspiros eran de placer y gozo. De pronto sentí las manos de don Ivan en mis hombros. ¿Qué tal estála película? Me pregunto. ¡Buena! Le respondí. ¿Te excita ver estas películas? - Me volvió a preguntar. ¡Sí! - Le respondí. ¿Te sientes mojadita entre las piernas? ¡Un poquito! ¿Y si te paso la mano por tus senitos, no te enojas? ¡Mmmm, no sé! Le dije. Y enseguida me rodeo con sus manos por detrás, tomando mis senos. Estaban duritos. Mis pezones ya reventaban. Bajó sus manos, mientras yo miraba la película. Levantó mi blusa y acarició mis senos por encima de mi sostén. El ya había notado que mis piernas cada vez se juntaban más por lo excitada que me encontraba mirando la película. Yo nada decía cuando él, levantó mi sostén y tomó mis senos con sus manos. Con una de sus manos, tomo una de las mías y la llevó hacía su entrepierna para que tomara por sobre su pantalón su miembro. Era abultado y se notaba muy grande. Acercó su cabeza a la mía y me besaba por el pelo. Luego bajó sus labios y empezó a besar los lóbulos de mis oídos. Aquello sí que me excitó de sobremanera. Sentía el calor de su boca en mi nuca. Su lengua, se introducía en mis oídos. En realidad era bastante excitante el sentir aquello. Me hizo levantar, y quedé mirando la película de pie. Luego el se arrodilló frente a mí y acercó su boca a mis senos. Los empezó a besar y a chuparme los pezones. En aquellos momentos estaba excitada a mil. Nunca ningún hombre me había hecho lo que me estaba haciendo don Ivan. Pero como ya había visto otras películas sabía de que se trataban aquellas caricias. Mientras seguía chupando y lamiendo mis pezones sus manos bajaron a mi cintura y lentamente empezaron a bajar mi vestido. Luego de bajarlos completamente y estando yo solo con mis calzón bikini, me hizo separar las piernas y empezó a acariciarme entre mis piernas. ¡Que mojadita estás! Me decía. ¡Estas muy calentita! ¿Te gusta lo que te hago? Me preguntó. Con mi voz un poco ronca a causa de la excitación le dije que sí. ¿Te saco tu calzoncito? Volvió a preguntarme. ¡Bueno! Le respondí. Mi jugos corrían entre los labios de mi vagina. Ya sin mi calzón bikini, empezó a tocarme mi botoncito. Poseía muy pocos pelitos entre mis piernas, apenas si recién había empezado mi pubertad. Bajó su cabeza y empezó a pasar su lengua por entre los labios de mi vagina, abriéndome con sus manos. Sentía que mi clítoris estaba a punto de estallar. Quería sentir su lengua más profundamente. En esos momentos mis ojos se cerraban de deleite, casi ya no miraba la película. Empezó a introducirme uno de sus dedos, muy suavemente. Sentía que entraba sin problema a causa de mis juguitos. Ya no pudiendo soportar más, tome su cabeza y la acerqué hacia mi cosita, quería sentirlo muy profundamente... más y más. ¡Mmmmmm que rico! Lo tomaba del pelo, se lo tiraba.... arqueando mi cuerpo le ofrecí totalmente mi sexo a su boca. Abría totalmente mis piernas para sentir su lengua. ¡Ooooohhhh... que riiiiicooo! ¡Dame más... más... más! ¡Uhhhggggggg! ¡Meteme más tu lenguita... más adentro... más. por favor... dame más...... ayyy....mas... mas.....! Y entonces tuve un gran y delicioso orgasmo. Su lengua lamió todos mis jugos los que tragó con deleite. Luego me pidió que me arrodillara y tomara su miembro entre mis manos. Era de un color pardusco. Su punta era roja de la cual sobresalía un liquido cristalino. ¡Bésamelo! Me pidió. Acercando mis labios a su miembro, lo besé en la punta. Mis labios se mojaron con su liquido. ¡Abre los labios, mi amor! Me dijo. Y abriendo los labios, me introdujo su gran miembro. ¡Chúpalo... chúpalo! Me pedía. ¡Así... así....Mmmmmm....que rico mi amor! Cada vez engrosaba más y más entre mis labios. ¡Tómatela toda! ¡Tómatela toda! Al principio no le entendí pero luego me dijo que me tomara todo su semen, que me lo tragara, que así era el acto de amor. Y con unos suaves movimientos más, soltó todo su semen en el interior de mi boca. ¡AAAaaaaahhhhggggg! ¡Tómatela...tómatela....ahora...ahora...aaaaahhhggg! La tragué toda con delicioso deleite, sabiendo que así él sería feliz. Luego de un breve descanso, me preguntó si quería que hiciéramos como en la película. Estaba en ese momento la mujer sentada sobre el hombre, con todo su miembro en la vagina. Yo le dije que nunca lo había hecho, y que además con su miembro tan grande me dolería montones. Él me replicó diciéndome que lo haríamos con sumo cuidado y que si me dolía, nos deteníamos en ese momento. Después de dudarlo un momento le dije que bueno. Me sentó sobre una mesa y abriendo mis piernas se coloca entremedio, alzando mis piernas sobre sus hombros, tomo su miembro y acaricio mi clítoris. Luego separo los labios de mi vagina e introdujo un poquito de su miembro, sentía temor al dolor. Me hizo tenderme en la mesa y agachó su cabeza hacia mis pezones. Los empezó a chupar dulcemente. De pronto acercó sus dientes a mis pezones y se dio a mordisquearlos. Su miembro seguía ingresando, afortunadamente sin dolor para mí. De pronto mordió un poco más fuerte uno de mis pezones, lo que me hizo saltar, para así acercar todo su cuerpo hacía mi y sentí que todo su miembro estaba dentro de mi vagina que se hallaba totalmente húmeda o mejor dicho mojada. Sus pelos púbicos rozaban mi sexo rasmillandolo. Luego empezó a moverse, y tomándome de mis caderas me acercaba hacia él. Sus movimientos eran de entrada y salida y a cada embestida sentía unas sensaciones cada vez más agradables. El calorcito de su miembro en mi interior era tan delicioso. Nuestros movimientos eran cada vez más frenéticos. Con mis manos tomaba sus brazos y los arañaba. ¡Aaaaaahhhhgggg! ¡Más... dámelo...más...mas fuerte...más...uuuuhhhhmmm! ¡Rico...rico...más...más..dame más... mas adentro! ¡Aaaaayyyyyyy... ya... ya... ya.....ahora...mas rico...mas rico...me voy...acabo..acabo Aaaaaahhhhgggg! ¡Que precioso orgasmo! ¡Que cosa más rica me dio en ese instante! Luego de ello, me dio vuelta y me puso boca abajo en la mesa y abriendo mis nalgas, pasó su miembro por mi trasero. ¡Aquí te lo quiero meter preciosa, me dijo! Me asusté, pero me calmó diciéndome que lo haríamos muy lentamente para que no me doliera. Introdujo su miembro en mi vagina y luego de algunos movimientos, lo sacó y empezó a colocar la punta a la entrada de mi ano. Empujó suavemente e introdujo una pequeña parte de su punta. Me dolía de sobremanera, se lo dije, pero me dijo que solo era al principio, que ya pasaría. Con su otra mano acariciaba mi clítoris y me introducía uno de sus dedos, hacía que me excitara con ello. Al intentar moverme con sus caricias en mi vagina, su miembro se introducía más profundamente. Luego de ello separó con sus manos totalmente mis nalgas y tomándome por las caderas introdujo de un golpe su pene en el interior de mi ano. Lloraba de dolor. Pero él se empezó a mover, metiéndomelo y sacándomelo aferrado a mis caderas. Luego sus manos subieron a mis senos y apretaban mis pezones. Con sus movimientos entré a excitarme y el dolor ya disminuía en intensidad, de pronto sentí que me estaba llenando las entrañas de semen calentito. Lo sacó de allí y luego me hizo arrodillar para que se lo chupara. Abrí mi boca y terminó de darme su semen en mi lengua. Luego nos vestimos y salí, a ver si habían llegado mis padres. Aún no habían llegado. Entonces me fui nuevamente a su casa y estuve con el hasta bien entrada la noche no sin antes haberle mamado y chupado su delicioso miembro por 3 o 4 veces más. Me enseñó a masturbarme de manera diferente a como yo lo hacía. Y allí delante de él me masturbé en dos ocasiones mientras él se acariciaba su miembro y soltando su semen en mi boca. Esto siguió así por bastante tiempo, ya que después lo hacíamos en su auto cuando no podíamos en su casa. Y otras en mi casa cuando mis padres salían.

Por Sarah Gonzalez Andorres, Venezuela
Historia 7:

La traviesa Sabrina


Mi historia es breve, desde hace algunos meses estoy de novio con una chica que vive a 7 km. De Bahia Blanca, y al ir a visitarla muchas veces pasaba por una esquina en la que estaba una rubia terriblemente buena, cabello largo, alta, delgada, espectacular mina, obviamente haciendo la calle, hasta que un dia paré, le pregunté el nombre, (Sabrina, se llamaba), le pregunté cuanto cobraba, mas o menos 50 pesos pero me aclaró que no era una chica sinó un chico !!, no lo podia creer, semejante mina, un cuerpo perfecto, rubia, cabello largo, era un travesti, para colmo no tenia voz de macho como la mayoria de los travestis, sinó una voz neutra, bueno, me despedí pero los ratones me quedaron alterados era un tipo pero tenia un cuerpo de mujer sensacional, cuanto daria por hacerle ese culito !! Así que dos o tres dias despues me decidí y me la (o lo ) llevé a un hotel, alucinante en ropita interior, era toda una mujer salvo "ese detalle", así que lo puse en cuatro patitas, me puse un forrito y se la enterré hasta el fondo, la verdad que era mucho mas femenino que muchas mujeres con las que me he acostado, la cuestion es que despues de darle y darle un rato largo, noto que se le empieza a poner duro el pito, se lo agarré mientras seguia dandosela por atrás y mas duro se le ponia, y hete aquí que paso por mi cabeza... y si se la chupo ?, ma sí se la agarré y me la mande a la boca, me excitaba terriblemente verlo en ropita interior blanca, con semejante pito parado, así que se la chupé un rato largo, hasta que me propone que si me dejo que me la meta me devuelve lo que habia cobrado, yo a esta altura de los acontecimientos estaba totalmente excitado, me puse boca arriba porque queria seguir mirandola/o, me abrí de piernas, subí las piernas y "Sabrina" despacito despacito me la metió por atrás, nunca me lo habian hecho, pero todo se dio tan natural que no me dolió para nada, era un gran placer ver ese minon metiendomela y gimiendo, cuando veo que está por acabar, se la saqué de mi culo, le saqué el forrito y se la chupé hasta que me llenó la boca y el estomago de semen, acabó con un h. de p., se la lamí toda y se la dejé limpita. Bueno, pero esto no termina acá ya que estos encuentros se repiten casi mensualmente, pero ahora me cobra los 50 pesos, así que lamentablemente no puedo estar con "ella" mas de una vez al mes. Sabrina, de la calle Sixto Laspiur en Bahia Blanca: Diosa Traviesa !!
HORACIO
Bahia Blanca
correocaliente@altavista.net
Historia 8:

Mi mejor...amiga???


Esta historia comienza a fines del 99 allá por diciembre, cuando decidimos ir con mi mejor amiga Sabrina a la salida del teatro a cenar. Pero finalmente elegimos cambiar la cena por unas cervesas en la costanera sur. Asi que hay nos fuimos. Llegamos estacionamos y nos quedamos tomando dentro del auto, escuchando musica y charlando un buena rato, con unos cuantos vasos de cervesa encima. Al principio solo hablamos de cosas que nos habian pasado a cada uno por su lado ya que hacia bastante que no nos veiamos, hasta que la conversacion se fue tornando hacia lo sexual. Entre mi amiga y yo jamas habia ocurrido nada y eso que nos conociamos desde la primaria. Pero siempre tuvimos la sensación de que nos comiamos con la mirada. A mi siempre me calentaban sus tetas, porque eran demasiado grandes y a ella siempre le intrigo mi bulto. Me lo decia bastante seguido en varias ocasiones que si no fuera porque eramos mejores amigos ya me lo hubiera comido. Joda va joda viene siempre quedaba picando. Pero esa noche por arte de magia o mejor dicho por arte alcohlistico, me pregunto si me gustaria que me la chupe. Sin dudarlo le conteste que porsupuesto, no sin antes yo chuparle las tetas. Ella me dijo que siempre quizo que se las chupara. Asi que al instante le subi la remera y desprendiendole el corpiño empeze a chuparle ese par de tetas impresionantes que tiene, no me alcanzaban ni las manos, ni la lengua para chuparselas eran enormes, estuve como diez minutos chupandoles las tetas!!! mi sueño se estaba haciendo realidad. Despues de darme el gusto vendria lo mejor, ella deseperadamente me desabrocha el pantalon y me pide por favor que le entrege mi verga porque se moria por chuparmela ya que habia reaccionado bastante. No lo podia creer, empezo a chuparmela como si se la quisiera tragar, me succionaba la cabeza como pocas veces me lo habian hecho en mi vida, era toda una experta en chupar la pija y yo tantas veces que lo habia deseado hacer con ella. Cada vez estaba mas al palo asi que mientras ella me la chupaba yo la empezé a pajear. Estaba toda mojada como si la concha pidiera a gritos que la penetrara. Estuvo un largo rato colgada de mi verga ya que atragantada con ella me decia que siempre la quiso tener dentro de su boca hasta mas no poder. Hasta que decidi pedirle para pasarnos a los asientos de atras. Nos pasamos y corrimos los de adelante lo mas que pudimos, asi nos habia quedado un buen espacio para poder coger comodos. Es especial ese lugar de noche y en ese momento lo mejor de todo era que encima tenia una pollerita. Asi que se la subí, la puse en cuatro, le corrí la bombachita que era bastante chiquita y la empeze a puntear rozandole con la cabeza de mi pija la concha toda mojadita. Lentamente empezo a emitir gemidos de excitación y a pedirme que por favor la penetrara de una vez porque ya no aguantaba mas. Me decia...Por favor metela que no aguanto mas, quiero que me llenes con tu leche... mmmm. Asi que de a poquito haciendola desear comenze a penetrarla de a poco, se la metia un poquito y la sacaba, eso la hacia volverse loca de placer. Entonces ni yo aguante mas y se la meti de una, haciendola gritar de placer... mmmm, ahhhh, ahhhhh, ayyyyy, asi mi amor me decia. La segui cogiendo en cuatro, hasta que le pedi que ella se sentara arriba mio. Cuando se sienta como explicar que yo ya estaba a mil, agarrandole las tetas ella empezo a jinetear como loca y yo ya no aguantaba mas. Quiza seria por todas las veces que tuvimos la fantasia de coger entre los dos y eso nos hacia parecer dos precozes. Todo acabo entre los dos cuando ella me empezo a hacer unos quiebres de cintura fabulosos como si me fuese a desacer la pija. Ahi si no aguante mas y ella suplicandome que acabaramos juntos le llene la concha con mi leche hirviendo. Era increible imaginar que tantos años de amistad ibana terminar de esa forma y en ese lugar tan especial, ya que ahi es el telo mas barato que hay. Otra cosa los vidrios eran polarizados. Y hoy por hoy todavia seguimos concretando fantasias con mi mejor...amiga???


Historia 9:

Cybersexo


Todo comenzó una tarde de lluvia, sentado frente a mi computadora, navegando por Internet, entro a una de las páginas de contactos. Realmente sin saber porque, comencé a leer los anuncios, me detuve en uno que realmente era igual a tantos, pero interiormente sabía que encerraba algo mas. El mismo decía que estaba separada y que por sugerencia de una amiga, había colocado el anuncio. Le conteste con esta maravilla denominada e-mail y me contestó de inmediato, comenzamos a intercambiar mails, cada vez más eróticos, hasta casi podríamos decir que hacíamos el amor cibernético. Llegó el día tan esperado, el de conocernos personalmente, y ambos cumplir las promesas hechas vía correo. Ella era de Capital, yo soy de Mar del Plata, aprovechando que por su trabajo tenía que estar en mi ciudad, se vino el viernes, así pasamos el fin de semana juntos. Cuando llegué al aeropuerto estaba impaciente, miraba constantemente el reloj, el tiempo no pasaba, mi cabeza estaba a mil. Por fin llegó la hora, el vuelo llego a horario, ya veía como carreteaba el avión, hasta detenerse. Comenzó a bajar los pasajeros, cuando ya casi bajaron todos y pensé que había desistido, allí estaba ella, impactante; nos reconocimos de inmediato. Me dijo ¡¡hola!! e inmediatamente "Espero que cumplas con todo lo que me dijistes que me harías". Al principio sentí cierto pudor, pues uno dice y escribe cosas que, al no estar de frente a la persona, no verla a los ojos, es como si se soltara más. Subimos al auto, no resistí más y me acerqué a ella para besarla, la tome del cuello y nos entrelazamos las lenguas en un profundo y caliente beso; yo sentía como se iba excitando, yo aún más. Tenía el pelo corto, comenzaba a jugar con su oreja, le mordisqueaba el cuello, bajé una mano hacia su pecho, firme duro por la excitación, su pezón estaba erguido, no aguante más y se lo comencé a lamer, deslicé la mano hasta su entrepierna, con sorpresa descubrí que no llevaba ropa interior y más me exitó al sentir que estaba totalmente pelada, sentía su vagina lisa, muy lisa y totalmente mojada, me repetía que no aguantaba más, que la penetrara. Recliné el asiento del auto, ella levantó las piernas y le introduje de apoco mi erguido miembro, yo sentía, se los juro como le latía su vagina, inmediatamente comenzó a tener un orgasmo tras otro, no podía parar, yo en ese momento comencé a llenarle de semen su vagina, ella daba pequeños gruñidos hasta que llegó el orgasmo final, y yo con ella, al sentir como ella llegaba a ese último orgasmo, le introduje todo mi miembro hasta los testículos, estuvimos así, no se cuanto tiempo. Ese fue lo primero que hicimos con Roxy ese largo y lujurioso fin de semana, que si les gusta, lo seguiré narrando. El nombre obviamente está cambiado, pues ella se encuentra en la sección de fotos y demás está decir la historia es real.


Historia 10:

Mi prima


Cuando tenia 20 años, llego una visita inesperada a mi casa el fin de semana, era mi prima Jorgelina. Pasaba mucho tiempo que no la veía, pero se había convertido en todo una mujer a pesar de sus 17 años. Fue invitada por mis padres, ellos querían que fuéramos a divertirnos al club, ellos por cuestiones de trabajo tendrían que salir el fin de semana fuera de la ciudad, me la encargaron mucho. Era casi mediodía de aquel sábado cuando Jorgelina entro a mi cuarto, voy a arreglar mis cosas y a cambiarme, me dijo, salimos en una hora y media, al salir de mi cuarto no cerro la puerta así que la vi alejarse moviendo su bien formado trasero hacia su cuarto y esto me alboroto y me entro una idea bastante morbosa. Me quite las zapatillas y camine hacia su cuarto, las puertas de mi casa son de tipo antiguo, con lo cual los ojos de las cerraduras parecen ventanas cuando uno se asoma por ellas, me plante de rodillas y comencé a mirar y lo primero que vi fue a mi prima Jorgelina quitándose su blusa, que lindas tetitas tenia, mi miembro comenzó a reaccionar con aquella visión, sus encantadores pechitos se mostraban tentadores bajo su coqueto sosten. Sus areolas rosadas y perfectas sobresalían por encima del encaje y sus pezones se le notaban muy marcados como deseando romper la tela. Después empezó a quitarse la pollerita, con movimientos de cadera como si fuera una bailadora de strep steas , traía puestas unas tangitas blancas, con lo cual me dejo ver su triángulo a través de ellas, se le notaba su conejito inchado, sus nalgas son perfectas, redondas y paraditas, empezó a quitarse su tanguita, agachándose, con lo que me permitió ver su vagina, es de un color rosadito cubierto por su bello rizado, fino y de un colorcastaño. Después se quito lo único que le quedaba, su sosten, con lo que pude ver por primera vez su cuerpo completamente desnuda, que belleza, camino hacia donde se encontraba el baño, creí que se metería a bañar o algo así, pero regreso con una toalla la cual la dejo caer sobre la cama, entonces se agacho para sacar algo de su maleta, cuando hizo esto, me dejo ver todo de nuevo, yo ya no aguante las ganas y saque mi pene y comencé a masturbarme. Jorgelina se sentó sobre la toalla y separo un poco sus piernitas, creí que se masturbaría con algún objeto que saco de su maleta, pero no, me quede con las ganas de verla masturbándose, porque lo que tenia en su mano era un bote de crema para afeitar, el cual lo comenzó a agitar, con lo que pude ver como se movían sus hermosos pechos y un tiempo después, se comenzó a untar la crema por todo su bello púbico. Después de dejar trabajar la espuma, tomo la maquinita de afeitar y con mucho cuidado comenzó a depilarse el excedente de bello, levantando y separando mas una de sus piernas primero después la otra, luego que termino, se dispuso a limpiarse con la toalla, una vez que termino, pude ver que se dejo solo una barrita de ese bello castaño encima de su abertura vaginal. Tomo un espejo de mano y comenzó a verse, se reviso por los lados de sus labios y separo estos mismos para verse su hoyito, claro que yo también se lo vi, cuando hacia esto, no perdió tiempo y aprovecho para meterse un rato uno de sus deditos. De repente paro y se comenzó a cambiar, se puso una tangita muy coqueta que apenas le cubría el escaso bello que se había dejado y su sosten, cuando se disponía a ponerse lo demás, salí disparado hacia mi habitación, ya en mi cuarto, baje mi shotrs y comencé a masturbarme frenéticamente ya que me sentía demasiado excitado, mi pene lo tenia duro y muy caliente, cerré mis ojos y me imagine a mi prima masturbándose, cuando de repente, se abrió la puerta de mi cuarto y entro Jorgelina con una videocamara en mano. Que estas haciendo, me dijo, te estas masturbando verdad, no creas que no me di cuenta que me estuviste espiando mientras me cambiaba y me depilaba, me puse de todos colore yo, eso me lo vas a pagar, harás todo lo que yo diga o te acusare con mis tíos. OK, haré lo que tu digas, acepte lo que me pidió, que quieres que haga, le dije, por lo pronto quiero que te desnudes completamente y te sigas moviendo tu pito, quiero verte y grabarte como te lo haces, ordeno. Esa parte del trato me empezó a gustarme, me levante y me desnude mientras ella no perdía detalle con su vídeo, me senté en el borde de mi cama y comencé a moverme mi pito, de pronto Jorgelina dejo su cámara en cima de un mueble y la dejo funcionando, se me acerco, me quito mi mano y ella agarro mi pene y comenzó a movérmelo lentamente, que bien se sentía, me bajaba todo lo que cubre mi pene y dejaba a descubierto la cabeza, de la cual ya le salían unos hilitos de lubricante la cuales me la desparramaba ella con sus deditos por toda la cabeza. Al poco rato, me lo soltó y me dijo que siguiera yo, a lo que le hice caso, pero le pedí que se desnudara ella también, que quería verle sus hermosas tetitas, me hizo caso o era lo que ya tenia en mente, empezó a quitarse su remerita, después su sosten y comenzó a tocarse sus pezones los cuales se le pusieron duros inmediatamente, se les contrajeron sus areolas y sus pechitos se les pusieron mas duros, (lo se porque se los toque), dejo de tocarse por un rato para desnudarse por completo. Ya estando desnuda por completa, brincó en medio de mis piernas, me dijo que quería verlo mas de cerca y que terminara cerca de ella, para ese entonces, nuestra respiración la teníamos muy agitada, yo deseaba poder poseerla, tenerla entre mis brazos y poder acabar dentro de ella. Total que seguí moviéndomela, mientras ella seguía haciendo lo suyo, tocándose sus pechos y metiéndose uno de sus dedos en su hoyito, lo tenia muy húmedo y acariciándose su clítoris el cual lo tenia bien paradito yduro. Me acabo, le grite, me acabo y de un golpe me quito mi mano y metiéndose de un golpe mi miembro en su boca, empezó a chupármelo, que gran mamada me dio, le tome su cabeza y la empuje contra mi vientre para que se pudiera comer todo mi pene y empece a moverme dentro de ella, cerré mis ojos y me recosté en la cama. Ella tomaba mi pene con su mano, me lo movía, me lo chupaba, pasaba su lengua por todos lados, que rico se sentía. Viéndome acostado, ella soltó mi miembro, se subió a la cama y se monto encima de mi cara con sus piernas abiertas, quieres que te lo chupe yo también, le dije, si lo deseo y comence a pasar mi lengua por su vagina, le chupe su clítoris, le mordía sus labios y se los separe para meter mi lengua en su pequeño orificio virginal, mientras ella tomo de nuevo mi miembro y siguió con su tremenda chupada, ya no podíamos mas, me acababa dentro de su boca y comenzó a comerce toda mi lechita, movía mi pene con una mano hasta que me saco hasta la ultima gota, ella también tuvo su orgasmo. Descansamos un rato y nos dimos un beso, ese fin de semana fue unos de los que jamas olvidare, después de esto, hicimos el amor por todas partes de la casa, pero ya les contare mas adelante.

Jor & Seba
Martin_aga@yahoo.com
Trabajando hasta tarde


Lo que les voy a contar es una historia real que pasó hace no más de 2 años y la misma transcurrió en una agencia de publicidad en la cual yo trabajaba en ese momento. En ese entonces yo era redactor, la diseñadora que formaba equipo conmigo, Silvina, era la mujer de uno de mis mejores amigos. Generalmente en el ambito de la publicidad, quedarse hasta altas horas de la madrugada trabajando, es algo muy frecuente. Y fue en una de esas noches, en la cual teniamos que terminar una campaña publicitaria para una marca de jeans muy conocida, que se llevó a cabo una de mis más ocultas fantasías. Durante esa semana, Carlos -mi mejor amigo y marido de Silvina- estaba fuera del país, ya que su madre que vivía en España estaba muy enferma y el había decidido viajar para estar con ella. Por lo tanto, si por lo general nos quedabamos hasta altas horas de la madrugada, esa noche contabamos con el beneficio de no tener que soportar los incontables llamados del marido de Silvina reclamando por su regreso. Al margen, vale la pena describir un poco a Silvina: una rubia divina, realmente muy linda, con una cola espectacular -de esas con las que uno sueña todas las noches-, pechos turgentes pero tampoco grandes, y muy, pero muy seductora. Extremadamente sensual. Con una mirada fija que logra que el que esta del otro lado se imagine en el instante toda clase de perversidades que podría llevar a cabo con esa impactante mujer que tiene enfrente. Pero bueno, volviendo a la historia, como era habitual, tipo 11 de la noche decidimos salir a comer algo. Y aprovechando que su marido no iba a estar para cuando ella volviera a su casa, y que habíamos sido premiados en el Círculo de Creativos hacía unos pocos días, le propuse cenar con Champagne para festejar por el premio obtenido. A lo cual ella aceptó con una sonrisa un tanto complice. Para cuando volvimos a trabajar noté que ella estaba un poco mareada, lo cual me incitó a violar uno de los 10 mandamientos: "No desearás la mujer de tu prójimo". Luego, ella se sentó en su escritorio y me contó que le dolía mucho la espalda, a lo cual me ofrecí a hacerle masajes y ella aceptó rapidamente. Comencé entonces a acariciar -no masajear- suavemente su espalda hasta llegar a sus hombros. Luego lleve mis manos hacia su cuello y empezé a notar como sus pezones se iban endureciendo cada vez más. Fue ahí en donde perdí el control y apoyé suavemente mi miembro en esa hermosa cola y, paralelamente, mis manos comenzaron a acariciar suavemente sus senos. Ella consentía lo que estaba pasando y dandose vuelta en un segundo comenzó a besarme enloquecidamente. Moviendo su lengua dentro de mi boca como si estuviera lamiendome desesperadamente mi miembro. Mientras tanto yo deliraba acariciando esa cola con la que tanto había soñado. Pasaron segundos (por lo menos para mí) hasta que ella decidió bajar el cierre de mi pantalón y luego de sacar mi miembro, empezó a juguetear con él entre sus manos. Fue allí cuando decidí tomarla del cuello, con cierta autoridad, para practicamente obigarla a seguir jugueteando con mi miembro, pero en este caso con su lengua. Ella obedeció sin quejarse y lentamente empezó a jugar con su lengua primero en la punta, para luego ir desplazandoze lentamente hasta llegar hasta mis huevos donde estuvo una eternidad. Luego de a poco fue introduciendo mi miembro en su boca hasta llegar practicamente a comerse mis bolas, de una forma entre dulce y sádica. Ya que por una lado mi miembro estaba totalmente húmedo por saliva, y al mismo tiempo ella comenzaba a desenfrenarse y chuparla cada vez más rápido lamiendo con su lengua toda la superficie de mi miembro. Pasaron algunos minutos hasta que no pude contener más mi excitación y llené toda su boca con mi semen y vi placenteramente como parte de él se salía de su boca. Ella saboreaba primero y luego tragaba todo lo que estaba a su alcance... mientras tanto seguía jugando con su lengua y me miraba fijamente a los ojos con una mirada tan perversa como excitante. Obviamente a esa altura ya el trabajo no nos importaba, por lo que decidimos irnos y al otro día presentar una alguna excusa. Después de ese día seguimos trabajando juntos pero hasta el día de hoy nunca volvió a pasar nada.

Alan - Villa Adelina
Historia 11:

El papa de Claudy


Bueno. Fer contó su historia, ahora yo cuento una que me pasó a mí cuando era pendeja. Una amiga del cole me invitó a irme unos días con sus padres a Mar de Ajó. Era primavera y nos íbamos por tres o cuatro días a una casa que ellos tenían cerca de adonde ahora está el casino. La casa tenía dos habitaciones, un comedor y todo lo demás. Las habitaciones estaban separadas por el comedor, donde había un sofacama. Yo dormía en el comedor porque me había tocado por sorteo entre Claudia (mi amiga), Lili (su hermana, un año más chica que nosotras) y yo. Claudy no sabía nada de mis "inclinaciones" (era una amiga del cole y si salía con chicas lo hacía con otras que eran de Caseros... en el cole salía con chicos), pero, aunque te suene raro, yo acepté ir más que nada porque Alfredo, el papá de Claudy me parecía refuerte. Apenas llegamos, la primera noche, todas usamos el baño antes de cenar y Alfredo eligió ducharse para cuando todas estuviéramos dormidas. Yo me hice la dormida y medio cerrando los ojos espiaba cuando salió del baño con un toallón arrollado a la cintura y entraba a su cuarto, desnudándose. Tenía un cuerpo muy bien trabajado, ya a la vista parecía pura fibra, con unas vainillitas en la panza que le quedaban chiche bombón. ¡Y cuando se quitó el toallón! Nunca (ni antes ni después) me excitó tanto ver a un hombre desnudo. Parecía una de esas esculturas que se ven en los museos, pero de carne y hueso y sin parra tapando semejante pedazo!!! Resulta que hasta ese momento, Ester, la madre de Claudy, siempre me había parecido bastante insulsa. A pesar de ser joven (había tenido a mi amiga apenas cumplidos los dieciocho años) se vestía siempre con unas ropas anticuadas que no te mostraban la forma de su cuerpo y su único atractivo eran unos enormes ojos celestes. Apenas un ratito después de la deslumbrante visión de Alfredo desnudo, "aparece" (desde donde yo veía) Ester para besar al Alfredo, vistiendo apenas una musculosa y la parte de abajo de una bikini. Las piernas de Ester me sorprendieron por lo hermosas, largas y delgadas que eran, y tenía un culito de esos bien redondeados con caderas que, sin ser anchas, eran grandes, terminando en una cintura muy pero muy estrecha. Cuando se acercó a Alfredo, lo rodeó con sus brazos por el cuello y lo besó, para después lamerle la boca con la punta de su lengua. Cuando alzó los brazos se escaparon la mitad de sus tetas de abajo de la musculosa. Eran grandes, redondas, con pezones color café sobre la piel superpálida. La visión duró apenas unos segundos, porque Alfredo se separó de Ester y cerró la puerta. Yo no estaba caliente. ¡Era una fogata! Escuché algunos besos, después encendieron el televisor y no puede escuchar más. Con un poco de miedo a ser descubierta, agarré la almohada, me la puse entre las piernas y empecé a frotarme contra ella. No había pasado un minuto cuando escuché el ruido de la puerta que se abría. Desesperada, me saqué la almohada de entre las piernas, pero ahí me di cuenta de que la puerta había sido abierta por una corriente de aire (al día siguiente descubrí que esa puerta no cerraba bien). Empecé a distinguir algunos gemidos entre las voces de la tele, pero no podía ver nada porque la abertura era muy estrecha. Tratando de no hacer ruido, me levanté y me ubiqué como para poder espiar mejor por el espacio que se había abierto. La posición era ideal. Daba a la cama ni muy de frente ni muy de costado. Alfredo tenía su cara hundida entre las piernas de Ester, lamiéndola apasionadamente mientras con una mano le pellizcaba los pezones y la otra mano la alzaba un poco hacia su boca. Si yo estaba caliente, Ester se veía mejor. Giraba constantemente la cabeza de un lado a otro con los ojos cerrados y gimiendo sin parar, tapándose ella misma la boca con el revés de una mano para intentar evitar ser escuchada, arqueando su cuerpo constantemente, rasguñando las sábanas con la otra mano que, a veces bajaba hasta la cabeza de Alfredo para empujarlo contra ella. Ahí descubrí que el cuerpo de Ester era casi perfecto. Mi fasinación había pasado de Alfredo a Ester, que gemía y se retorcía con la musculosa arrollada a la altura de los hombros, mordiéndola a veces para no gritar. No sé cuánto duró esto. Yo estaba toda húmeda, sentía que un río bajaba por mis piernas y mis tetas estaban duritas y erguidas. No hacía falta tocarme, nada más hacía apenas un frotecito de piernas. Al final, Ester empezó a repetir: "Sí, mi amor, sí, mi amor... ay, que me viene, me viene, me viene... no pares, seguí, seguí, seguíiiii" y como si diera un salto, se sentó mientras ahogaba un grito, y apretó la cara de Alfredo contra ella como si quisiera metérsela dentro suya. Su orgasmo no terminaba nunca. Cuando parecía que iba a llegar a un fin, Alfredo la empujó hacia atrás y le metió un dedo en el culo mientras con su lengua le daba unas últimas lamidas. Ester pareció tener toda una nueva cadena de orgasmos, pero esta vez no dejaba de temblar y gemir, y si no fuera porque Alfredo le tapó la boca con su propia mano, imagino que habría gritado. Un segundo antes de que Ester terminara de calmarse, Alfredo se ubicó a su espalda y le puso su ENORME pedazo en la cola, así nomás, sin aviso. Ester abrió la boca y en su cara vi un expresión de placer y de sorpresa. Alfredo la llevó a ponérsela encima suyo, de espaldas a él y mientras con una mano le frotaba el clítoris, le metía los dedos de la otra en su daisy. Ni tenía que moverse, porque Ester era la que llevaba frenéticamente los movimientos, mientras ella misma se acariciaba las tetas y torcía la cara para poder besar con su lengua la lengua que Alfredo le ofrecía de costado, a la que enredaba la suya y a veces succionaba con sus labios. Los tres acabamos a un mismo tiempo en menos de un par de minutos. Alfredo apenas pudo ahogar su grito en el hombro de Ester. Ella, esta vez, no pudo dejar de gritar y se arrancó (sí, como leés) la musculosa en pleno grito, que superó (y mucho) en volumen a la tele. Y a mí, aparte de un temblor sensacional, segura que se me escapó algún gemido, por más que quisiera controlarlo. Tal es así que, un segundo después, escucho que alguna de las chicas se levanta de la cama en la pieza de enfrente. Yo salí corrinedo hasta el sofacama y me hice la dormida. Era Lili, media dormida. Yo cerré los ojos y no los abrí por un ratito. Seguía escuchando gemidos de la habitación de al lado, ahora menos por culpa de la tele. Al vorler a abrir los ojos, me encuentro a Lili, parada y espiando por la puerta. Lili no era una hermosura, pero no era fea. Para tener quince años tenía cara de chica grande y tenía un cuerpo que parecía desarrollarse sin ponerse de acuerdo. Mientras todavía tenía esas piernas que parecen de varón, ya había heredado la cola de Ester, aunque sin cintura, y sus tetas iban en camino a ser iguales a las de su madre. Así que descubro a Lili, frente a la puerta, usando una tanguita y la camisa de un piyama, espiando a sus padres. La luz le daba justo sobre una mitad del cuerpo y podía ver en su cara, por los labios abiertos y la respiración rápida, que estaba exitada. Muy lentamente y medio fijándose que yo no la viera (yo la espiaba con los ojos casi cerrados), empezó a desabrocharse el piyama y a tocarse las tetas. Yo empecé a calentarme de nuevo, pero apenas me animaba a respirar. Veía como recorría con la punta de sus dedos sus aureolas rosaditas y cómo se le endurecían los pezones (estaba a un metro, nada más, de donde yo me hacía la dormida). Cuando los gemidos que venían del cuarto aumentaron de volumen, Lili metió una mano debajo de su tanguita y empezó a masturbarse, la mirada casi perdida y la boca abierta, lamiéndose los labios de vez en cuando. Yo me controlaba. En un momento, Lili saca su mano húmeda de entre sus piernas y se la lleva a la boca tragando sus propios jugos, mientras con la otra mano sigue masturbándose. Yo quería saltar del sofacama y apretarla ahí mismo, pero el miedo a armar lío y ser descubierta era más fuerte. Ester y Alfredo ya no se preocupaban por ser discretos. Sus gemidos debían escucharse desde la playa y era normal que la única que durmiera fuera Claudy, con su sueño pesadísimo. Pero Lili, en ese momento, se descontroló. Se agitó tanto que empezó a tocarse toda con desesperación y, de golpe, fue hasta el apoyabrazos del sofacama a donde daban mis pies y se montó sobre él, dando gemiditos entrecortados mientras se balanceaba rozándose contra el apoyabrazos. Hasta ahí llegué. Sin aguantar más, di un salto, agarré a Lili de un brazo y la tire sobre mí en el sofacama. Lili, asustada y sorprendida, se quedó congelada, sin saber como reaccionar. Yo le di un largo beso de lengua que primero tuvo resistencia y después fue muy bien respondido, mientras le metía mi mano debajo de su tanguita. Lili me alzó la remera y empezpó a besarme las tetas, inexperta pero enloquecidamente, delirando las dos. Hice que entrecruzáramos las piernas y nos frotamos apasionadamente mientras nos besábamos los cuerpos. Ya no me importaba nada y también yo me había descontrolado. Como si nos hubiésemos tomado el tiempo, otra vez acabamos todas juntas. Desde la habitación, los gritos taparon nuestros gemidos silenciados por un beso. Apenas se relajó, Lili me dio un piquito y saltó del sofacama para meterse en su cuarto. Al rato, todo el mundo dormía. Nunca volvió a pasar nada ni se tocó el tema con Lili. Cuando terminé la secundaria no volvía a verla ni a ella ni a su familia. Y esa es mi historia.

La hermana de Fer
fgelber@hotmail.com
Historia 12:

Hermanas


Esta hisoria pasó entre mi hermana (Silvia) y yo. Silvia cumple 31 pasado mañana y vive en en Palermo. Físicamente no nos parecemos mucho: es grandota (no gorda, de contextura física grande), de pelo castaño oscuro y largo, unos ojos enormes y una boca muy sensual, piel trigueña y tiene voz de locutora. A pesar de ser así tiene un cuerpo espléndido y tiene las manos más suaves que haya conocido en mi vida. Es muy malhablada, pero puede decirte las cosas más cariñosas y dulces que imagines. Es pura sensibilidad cuando de cama se habla: los pezones son su zona más excitable (y excitante: unas aureolas muy oscuras que son medio ovaladas y parecen formar una boca de labios gruesos). Desde hace unos cuatro años se dedica exclusivamente a los hombres (aunque hizo una excepción conmigo hace casi tres años) y así conoció a Martín hace dos años. Es profesora de educación física (por ella conocí a Anabel, mi actual pareja, en el cumpleaños de otra maestra) y, lo creas o no, una escritora en potencia. Voy a pasar a contarte cómo fue la historia con Silvia, así que relajate y atenete a las consecuencias. Yo tenía trece años. Volvía de una reunión que habíamos hecho en la casa de una amiga con motivo de fin de curso (había terminado el primer año en un colegio de monjas donde íbamos chicas solamente). Mis padres (papá todavía estaba en esa época) habían viajado a Rosario (mamá es rosarina) porque mi abuela estaba por morirse y nos habían dejado a mí y a mi hermano al cuidado de mi hermana (la mayor), que en esa época salía con un potro que se llamaba Daniel, pero que ya había curtido con algunas chicas (entre ellas, después me enteré, con una compañerita mía que venia a veces a casa, dos años antes de esto que te estoy contando). Como salí antes de la reunión, pasé a buscar a Ale por una fiesta que él tenía en casa de unos amigos para irnos juntos a casa, pero la fiesta estaba bastante movidita y mi hermano optó por quedarse y me pidió que le avisara a Silvia que se quedaba a dormir ahí. Uno de sus compañeros, sin saber que yo era su hermana, me insistió para que me quedara. Yo ya había desarrollado para esa época y tenía casi el mismo cuerpo que tengo ahora. Encima, hacía mucho calor y yo llevaba puesta una mini de jean muy cortita y un catsuit blanco. El chico (no me acuerdo cómo se llamaba) no me sacaba la vista de las lolas. Era una casa muy grande y mi hermano se había ido a bailar al jardín (me parece que salía con una chica) y creía que me había ido. Yo miraba el interior de la casa y pensaba que eso sí era diversión, no el plomo de donde me había escapado. Las edades oscilaban entre los dieciséis y los veinte años, todos estaban o bailando o apretando y había cerveza. Nunca había estado en una fiesta así y, ya que mi hermano no estorbaba, decidí quedarme hasta la hora en que había dicho que volvía a casa. Me puse a bailar inmediatamente (si mal no recuerdo "Why Can't I Be You", de los Cure) y cuando pusieron "Masacre en el Puticlub" de los Redonditos, la fiesta fue un descontrol. Todo el clima me excitaba, pero más me excitaba ver a una pareja que estaba en un sofá a un costado del living y que apretaban como locos. Por esa época ya había empezado a notar que iba a ser una voyeur de aquellas (varias noches me quedaba espiando a unos vecinos que tenían la ventana de su habitación enfrente de la mía y se la pasaban fifando). La pareja no se limitaba a apretar así nomás, delante de todos: él le había desabrochado la blusa y le metía la mano debajo del corpiño mientras le besaba el cuello y ella lo acariciaba en la entrepierna sobre el jean. Yo no podía quitarles los ojos de encima. Hoy en día me acuerdo más de la chica. Tenía un físico escultural, era pelirroja, de labios carnosos. La cosa es que el chico que bailaba conmigo se dio cuenta de mi calentura y quiso aprovecharse. En ese momento pusieron creo que "Esclava del amor" y el pibe se me vino al humo. Yo había salido con un par de chicos de mi edad, pero este chico debía tener unos dieciocho años. Y pensar en su edad, estaba bastante bien, y los calores que daban vuelta por mi cuerpo mientras miraba a la pareja, hicieron que la situación me pareciera bárbara. Bailábamos muy apretados, él me recorría la espalda con sus dedos y llegó a mi nuca. Las cosquillitas me hicieron subir la temperatura más todavía. A todo esto ¡recién había llegado hacía un poco más de media hora! Sentía que me latían los labios de mi Daisy (así la llamo yo, algún día te contaré porqué), que los pezones se me endurecían y ahí nomás el pibe va y me da un besazo. ¡Y yo apenas había probado un sorbito de cerveza! Me sentí como mareada, seguimos apretando (de vez en cuando, le echaba una ojeada a la pareja que terminó yéndose al piso de arriba) y en eso al chico se le ocurre tocarme una teta. ¡Para qué! Tonata de mí, me separé inmediatamente, de un empujón, y le metí una cachetada. El pobre chavón no entendía nada. Nadie parecía haberse dado cuenta de lo que había pasado. La cuestión es que así nomás enfilé para la calle y me fui a casa. La calentura que tenía no puede explicarse. A pesar de mi pacatería estaba excitadísima. Como todavía tenía más de una hora de permiso, a las dos cuadras pensé en dar la vuelta y volver a la fiesta para que el pibe me tocara toda. Pero, vaya a saber porqué, elegí volver a casa. En el camino, lo único que pensaba era en llegar a casa y masturbarme con el chorrito del bidet. El calor no ayudaba mucho a bajar la temperatura. Cuando llegué a la puerta, miré por la ventana y vi que el living de casa estaba vacío. Pensé que mi hermana había salido y todavía no había vuelto. Entré y directamente enfilé para el baño. Una descripción de mi casa: los baños y las habitaciones están en la planta alta. Cada una de nosotras tenía su propio cuarto y había un baño en suite en el de mis padres y otro baño más en el pasillo para el resto. Para llegar a este último baño había que pasar por todas las habitaciones, con la de Silvia en primer lugar, que era, junto con la de papá y mamá, la única que tenía aire acondicionado. Así que mi plan era ir primero al bidet, después al aire acondicionado y dejarle una notita a mi hermana pidiéndole que duerma en mi habitación (cosa que la iba a hacer enojar y, por eso, me encantaba) o que durmiera conmigo (que no me agradaba mucho, porque era capaz de despertarme para echarme de la cama). Pero, mientras subía la escalera, escuché que venía música de arriba. Así que Silvia estaba en casa. Entonces, tenía que ser cuidadosa con el bidet. (Aunque te suene raro, mi relación con Silvia hasta entonces era una mierda.) Ir en silencio al baño sin ser descubierta. Pero cuando llego a la puerta de su cuarto, veo a Daniel chupándole las tetas y Silvia gimiendo mientras lo masturbaba con una mano, los dos desnudos. Al único hombre que había visto en bolas había sido el vecino de enfrente, que era un gordo blandengue que no causaba más atracción que la de estar espiándolo. Y Daniel realmente estaba bárbaro. Era puro músculo, rubio, de pelo largo (uno de los primeros que usó colita), con una mirada típicamente escorpiana. Y Silvia... ¿Podés creer que nunca había visto a mi hermana desnuda? Ahí me di cuenta de que tenía un cuerpo fabuloso. Una vez me había echado del baño mientras ella se duchaba y de ahí en más nunca había vuelto a verla. Pero el verla gemir de ese modo, su cuerpo contoneándose bajo la boca de Dani... no lo podía creer: yo venía a calmarme y lo único que hacía era calentarme más. Como el pasillo estaba a oscuras, no pude evitar quedarme mirándolos. Como diría mi amiga Mónica, fue una garchada para colgar de la pared. Se tomaron todo su tiempo. Pero (y he aquí lo particular del caso) mi mirada no se quedaba en Daniel sino en Silvia. Dani la fifaba por adelante, por atrás, la chupaba, la besaba, la mordía, la acariciaba, le pasaba la lengua por las tetas, la espalda, el cuello, las orejas, le frotaba el clítoris mientras entraba y salía de ella, y ella lo tocaba, lo abrazaba, se dejaba hacer, gemía, su piel transpiraba, sus tetas estaban duras, su cara brillaba, sus piernas se agitaban, su vientre vibraba, sus manos lo tomaban por la nuca conduciéndolo a todos los rincones de su cuerpo... ¡Y su mirada! Cuando abría los ojos... cuando los cerraba... Sus gemidos... No podía sacra la vista de ella. Y mientras me masturbaba sobre el catsuit entre las sombras, Silvia y la pelirroja de la fiesta se confundían, se mezcalaban. Pero Sil era más bella, más impactante. Acabó tres, cuatro, cinco veces. Cuando pensaba que iba a quedar exhausta, no, parecía encenderse nuevamente. Volvía a buscarlo. Dani ya no daba más y la masturbaba con paciencia. Con un último gemido vino, inmediatamente después, mi grito. Sencillamente, no pude contenerme. Todavía hoy tengo la impresión de que me escucharon hasta en la esquina. No sé si fue así, pero quienes sí me escucharon fueron ellos. Silvia saltó de la cama y salió al pasillo, dándome tiempo apenas para meterme en el baño. No hice a tiempo a trabar la puerta. Cuando Silvia se metió, pensé que iba a matarme, pero, en cambio, me miró y se murió de risa. Claro, después me vi en el espejo: estaba toda despeinada, transpirada, los ojos brillosos. Lo único que me dijo fue: "Esperá a que Dani se vaya". Yo abrí la ducha y me metí bajo el agua. No sé cuánto tiempo pasó, pero después de una eternidad en la que no logré bajar la temperatura, Sil se metió al baño. A través de la mampara me llegaba su voz, pero la imagen era la de ella gozando. No sé qué me dijo: algo así como que las chicas de su edad con sus novios y todo eso... Yo tenía ganas de sentarme sobre el bidet. Medio enojada le dije que se fuera, que me dejara sola, e inmediatamente salí de la ducha. Al hacerlo, descubrí que Sil seguía desnuda. La visión de su cuerpo hizo que me ruborizara y ella se dio cuenta. "¿Qué te pasa, boluda?", me dijo. "Como si nunca me hubieras visto en bolas." Yo tomé el toallón inmediatamente y me cubrí. "A verte", me dijo, mientras me sacaba el toallón de un tirón. "¡La puta que creciste, guacha!" "Pero vos sos más linda", me salió. Sil, enternecida, me abrazó. "No seas tonta, que estás refuerte". Al abrazarme, no sé qué pasó, o sí sé, pero es difícil explicar. Sé que a ella le pasó lo mismo, porque me lo contó. El contacto de su piel con la mía me provocó un mareo. Sentir sus tetas contra mí, sus manos sobre mi espalda desnuda, su aliento cerca de mi nuca... Sil, por un segundo, pareció retirar el abrazo, pero en ese segundo yo no pude soltarla. Ése fue el comienzo. Nos mantuvimos abrazadas, medio sin saber que hacer. Las dos nos sentíamos excitadas, pero si bien a ella le costaba aceptarlo, para mí, al menos en ese momento, no existía otra cosa. Le acaricié el pelo, que tenía todo enredado. Ella ase quedó como cobgelada. No teníamos habituales muestras de afecto, así que la situación era doblemente extraña. Luego de acariciarle el pelo, la apreté más contra mí. Sil dice que notó que mis pezones se endurecían y que podía sentir los latidos de mi corazón atravesando la piel. Recién ahí, mi hermana empezó a acariciarme la base de la cabeza, luego la nuca, para finalmente recorrerme la espalda con la punta de sus dedos. Creo que no nos animábamos a separarnos para evitar lo inevitable. Pero las respiraciones se volvían más agitadas a medida que pasaba el tiempo. Yo (y no sé de dónde saqué esto) comencé a acariciarle un hombro con el dorso de mi mano. No despegaba el mentón de su otro hombro. Pareció pasar un día entero, así, rozándonos mutuamente. Después bajé mi mano y rocé el costado de una de sus tetas. Noté que Silvia se estremeció y bajó sus manos hasta mis nalgas y me empujó hacia ella. Luego, bruscamente, se separó. Mirándome a los ojos, me dijo: "Esto no está bien" e inmediatamente me besó. No fue un beso así nomás. Su boca estaba caliente y su lengua era increíble. Nos besamos hasta quedarnos sin respiración. Después vinieron esos besos cortos que tanto me excitan. Me besaba estirándome el labio inferior, después me mordía suavemente. Nuestras manos exploraban nuestras caras, acariciaban nuestras mejillas, jugaban con nuestros lóbulos. Yo parecía tener la experiencia de mil historias, pero era una aprendiz. Ella ya era una experta. Besándonos, sin separarnos casi, fuimos hasta el primer cuarto junto al baño que es el mío. Sin abrir la cama, Sil me acostó sin separar su boca de la mía. Recién así, ella sobre mí, acostadas las dos, Silvia se alejó de mi boca y comenzó a besarme el cuello y la oreja. Recién ahí, también, yo solté mis manos, y comencé a acariciarle el cuerpo, a empujarla hacia mis tetas, a gemir. Cuando llegó a mis pezones sentí que la habitación comenzaba a girar. Así de cursi, pero así de verdadero. Nunca nadie ni siquiera me había tocado. Tiempo después tuve que reconocer que el hecho de que se tratara de mi hermana me excitaba más: íntimamente, siempre la había mirado con envidia, con un deseo de ser como ella que también contenía al deseo de poseerla. Pero cuando sentí a su lengua girando en círculos sobre mis aureolas para, luego de un largo rato, terminar mordiéndome las puntas de los pezones, tuve un orgasmo. Grité, no gemí. Y mi grito pareció excitar a Silvia, que inmediatamente me besó, me recorrió los labios con su lengua y bajo, así, con su lengua cálida, hasta hundir su cara en Daisy, mientras sus manos acariciaban los costados de mi cuerpo, pellizcaban mis tetas, hundían sus dedos en mi boca, metían sus dedos en mi culo, frotaban mi vientre y jugaban con mi ombligo, recorrían mis piernas. Sinceramente, no sé si he vuelto atener otro orgasmo como el que vino después. Creo que fue lo más grande de mi vida. Su lengua y sus dedos entraban y salían y jugaban en mi clítoris mientras me retorcía en éxtasis sin poder dejar de gozar. Por unos segundos quedé exhausta. Sil subió hasta mi cara y me dio unos besitos tiernos sobre la boca entreabierta y sobre las mejillas y sobre los ojos. La abracé. Quedamos abrazadas unos minutos, (recuerdo que las canciones se sucedían en la radio) a la escucha de nuestras respiraciones. Después de eso, Sil me preguntó: "¿Cómo estás?" y como respuesta tuvo un beso. Un beso que al comienzo no buscaba más que decir "bien" y "gracias" y "me encantó", pero que fue seguido por otro beso y otro y otro más, y ahí descubrí que las mujeres tenemos un instinto, una "data" genética que nos permite ver más, aún sin reconocerlo. Porque tomé a Silvia de la nuca y la hice girar sobre sí, apoyándola sobre la colcha, a mi lado. Y fui inmediatamente a sus tetas, sin saber entonces que eran su punto débil, y la besé, las succioné, me detuve en ellas un largo rato, descubriendo el placer que da besar las tetas, jugar en sus pezones, recorrer las aureolas, tocar con el pulgar y el índice los costados, percibir la textura de la piel, la consistencia interna. Y después bajé a su pubis y la olí. Y su aroma me excitó, me desenfrenó. Y empecé a tocarla toda, sin pausa, enloquecida, pura lengua y dedos y piel y olores y jugos y gemidos. Acabé con ella, lo creas o nó. No hizo falta tocarme o que me tocara. Acabé con su gemido (que es un gemido casi sordo, profundo, pero que se siente en las piernas, que se abren y se cierran, y en el modo en que alza la cola, una y otra vez, y en su vientre que se endurece y se agita mientras me aprieta la nuca y me retiene allí, donde mi Daisy se convierte en su concha). Hubo más esa noche. No terminó ahí. Llegó el amanecer y seguíamos gozando. Jugamos a eso que a los chicos les gusta llamar el 69 y que a mí (a Sil, a Ana) me gusta llamar el mano-a-mano (a Sil le gusta el tango, ¿te dije?), jugamos a bañarnos juntas, a dormir juntas, a untarnos los cuerpos con aceite (ya en su cuarto, con el regalo del aire acondicionado), a sabernos dos hermanas gozando una de la otra (porque el desayuno trajo la charla, la inevitable charla, que ya no podía hacer que nos arrepintiéramos). La historia no terminó ahí. Siguió después. Con mi hermana entregándome a su novio para que debutara con un hombre. Con ella y Dani (su novio de entonces) fifándome a la par. Con otras historias menos agradables que, si querés, te cuento en otra ocasión.

Fernanda
fgelber@hotmail.com
Historia 13:}

El Tío


Mi sobrina mayor, Susana, estaba a punto de terminar la secundaria y se encontraba excitadisima por la fiesta que preparaban con todos sus compañeros del colegio. Fiesta que tendría lugar luego de la graduación en un boliche muy a la moda en nuestra ciudad. Una tarde vino a mi casa para consultar con mi esposa qué vestido podría ponerse esa noche, ya que quería estar super, dado que todas las chicas querían ser la más elegante de la noche. Había traído una pila inmensa de revistas de moda y las dos las hojeaban discutiendo que este es lindo pero le falta algo, no mejor este otro... Yo le dije a mi mujer que iría a dar una vuelta por el centro para dejarlas tranquilas eligiendo el modelo para Susana. Cuando regresé, mi sobrina, que estaba a punto de irse, me pidió si la podía alcanzar hasta su casa. Llamé por teléfono a mi hermana y le dije que en una media hora estaríamos por allí. Una vez en el auto, el tema de conversación fue su fiesta, su ropa, qué tipo de maquillaje llevaría, etc., etc.,... Yo le dije que había un shopping en el centro que tenía unos modelos muy lindos y que debería ir para verlos. Mi sobrina es de estatura mediana, piernas flacas, pero tiene buenas tetas, ojos verdes y pelo negro ondulado, como mi hermana. Susana me dijo que iría y me preguntó si quería acompañarla. Quedamos de acuerdo en encontrarnos a la salida de su colegio el jueves a las tres de la tarde, ya que así tendríamos tiempo hasta que cerraran los negocios. El jueves la recogí en la entrada del colegio. Es una escuela privada en pero los alumnos no llevan uniforme. Mi sobrina estaba vestida con minifalda y una blusa blanca cortita, tan a la moda últimamente. La verdad, estaba muy linda, no provocativa, aunque sí sensual. Con esa sensualidad tan típica en una adolescente. En el primer negocio no encontró nada que la gustara, así que recorrimos... cuatro más. Le dije si quería ir a tomar una gaseosa y así podríamos discutir sobre que quería llevar esa noche. Eran ya las 5h30 y yo estaba cansado de entrar y salir de negocios. Le di un hoja de papel y le dije que me dibujara el modelo que buscaba. Le dije que yo conocía otro negocio, en el Centro, en donde tal vez podría encontrar algo interesante. Llegamos y la vendedora le mostró muchos modelos, hasta que uno encendió los ojos de Susana. Era un vestido negro ajustado con un corte hasta arriba de la cadera y bastante escotado, cosa que resaltaría sus pechos. Era en una tela tipo lycra. La ventaja, nos dijo la vendedora, es que no debería llevar corpiño; el único problema era que, con cualquier bombacha que se pusiera, las costuras se marcarían, dado lo ajustado del vestido y el tipo de material. Mi sobrina dijo que no era de importancia, que ya encontraría una solución. Salimos de la boutique y le dije: "Compraste el vestido sin probártelo, ¿creés que te quedará bien?" "Si,debería haberlo probado antes -dijo-. ¿Y si me cambio en el baño del shopping en que estuvimos hace un rato?" "Me parece que no es el lugar más apropiado", le contesté. "Encima, falta comprar tu ropa interior. Vamos a una boutique de prendas intimas y elegís algo", agregué. Fuimos, y en realidad fui yo quien le sugirió la bombacha, un tanga en seda negra, muy delicada, con unas costuras imperceptibles. Pagué la prenda y le dije : "Sólo faltan tus zapatos", cosa que también le regalé, unos zapatos de tacos altos que realzarían su figura. Mientras nos dirigíamos a su casa le dije: "Me pregunto cómo te verás vestida con todo lo que compramos. ¿Qué te parece si vamos a mi casa y te probás todo y si hay algo que arreglar, tu tía (mi esposa) podría hacerlo?". "OK, vamos, recién son las 6h30, voy a llamar a mi mamá para avisarle que voy a tu casa. Si se hace tarde me llevás, ¿no?", dijo. En diez minutos estuvimos en mi casa y, para mi sorpresa, mi mujer no estaba, había dejado una nota sobre la mesa de la cocina, informándome que llegaría como a las once de la noche y que la cena estaba en la heladera, lista para calentar. Le dije a mi sobrina: "Si querés te llevo ahora y volvés mañana. Stella (mi mujer) puede ayudarte por la tarde, cuando salgas del colegio". "Me muero de ganas de probarme la ropa. Dejame cambiarme y decime qué te parece", contestó. Sin darme tiempo a responder se fue hacia nuestro cuarto y cerró la puerta. Al cabo de una buena media hora me llamó, y cuando la vi de pie delante de la cómoda de mi mujer, no pude creer que esa mujer delante mío era mi sobrina. ¡Estaba espectacular! Me acerqué y le dije que no necesitaría peinarse, sólo los cabellos sueltos y tal vez una hebilla en el costado. Abrí una de las cajas de mi esposa y elegí una en nácar. Se la puse en la parte izquierda de su cabeza y se la levanté para ver cómo le quedaba. Al elevar los hombros, pude ver que sus tetas casi se escapaban de los tirantes del vestido. La hice girar y me puse detrás de ella delante del espejo y le dije: "Levantá un poco los hombros, así". Le tomé los senos con las manos y se los levanté para que los tirantes realzaran su figura. Muchas veces la había tocado y nunca sentí nada en especial, dado que es la hija de mi hermana, pero era la primera vez que le tocaba una parte tan delicada. Al hacerlo, noté que sus pezones se elevaban. Le toqué las puntas y le dije que podría ser un problema que se le marcaran así. No retiré las manos y ella me dijo: "No es nada,al contrario, es más sexy". Bajé las manos y palpé sus caderas, y apenas pude descubrir su tanga. Ni por delante se le marcaba. Cuando le pasé una mano por detrás, dio un respingo y le dije: "Ponete de espaldas al espejo, quiero ver si se marca la tanga". Lo hizo y pude comprobar que nada se veía, tan solo un culito paradito y duro (cosa que mis manos ya habían comprobado). "La verdad es que estás de primera", fue lo único que atiné a decirle y me alejé para que no se diera cuenta de que estaba al palo. "El único problema que tengo es que debo depilarme casi toda, es muy chiquita la tanga y los pelos se me salen por los costados", dijo. "Andá a un instituto de belleza y hacete depilar, yo te lo pago", contesté. Ella continuaba de pie y yo me había acostado en mi cama con los brazos cruzados detrás de la nuca, y mi bulto era imposible de ocultar. Ella me miró y, acercándose, me dijo: "¿Y si me ayudás a depilarme?". Yo no podía creer lo que me estaba diciendo. "Y... bueno, a tu tía yo la depilo, así que no tendría inconveniente", le dije. Fui al baño a buscar la afeitadora, unas toallas, una tijera, un poco de agua y la crema de afeitar de mi esposa. Cuando entré a la habitación, estaba sentada en el borde de la cama con el vestido subido hasta sus caderas. Y tenia razón, una cantidad enorme de vello le salía por los costados. "Acostate y abrí un poco las piernas, que te voy a recortar con la tijera bordeando la tanga, no es necesario que te la saques", dije. Le puse una toalla debajo de sus caderas y empece a recortarle los pelitos que sobresalían. Busqué una aspiradora manual y recogí todo lo que había cortado. Le pasé un poquito de crema y comencé a rasurarla. Cuando terminé, le dije: "Anda a lavarte y decime qué tal te quedó". Se fue al baño mientras yo guardaba las cosas que había utilizado. Salió y me preguntó: "¿Qué te parece?". Yo estaba de espaldas, metiendo las tijeras en un cajón, y, cuando me di vuelta, estaba sin tanga, con el vestido levantado. "Me parece que deberías sacarme un poco mas", agregó. "OK", le dije, "acostate de vuelta". Me acerqué y comencé a recortar, y mis ojos no podían salirse de sus labios vaginales, de un color rosado y algo brillantes. Sin querer, le rocé los labios y saltó en la cama. "Quedate quieta, te puedo cortar", le dije. Y dos o tres veces mas mis dedos acariciaron al descuido su vagina. Me acerqué para ver mi obra de peluquería y no pude resistir la tentación de sacar mi lengua y pasársela sobre esos labios. No dijo ni hizo nada, así que continué. Mi lengua empezó a introducirse y descubrí su clitoris, que metí golosamente en mi boca. En ese momento me olvidé de todo. Le levanté las piernas sobre mis hombros y, de rodillas al borde de la cama, le empecé a chupar la conchita como un desesperado. Le fui metiendo un dedo y, con la otra mano, me bajé el cierre y empecé a masturbarme, alcanzando mi verga un tamaño increíble. Las piernas de mi sobrina me tenían como una prensa y me empujó hacia arriba. Le bajé los tirantes del vestido y le chupé los pezones rosados y duros como dos pequeñas frutillas. Me saqué la ropa y me quedé en slip con la verga colgando de un costado. Ella se sentó y me lo bajó. Mi pija apuntaba directamente a su boca y se la acerqué. Abrió sus labios y, con la punta de la lengua, me acarició la puntita y, de repente, se la metió toda hasta el fondo. Cerré los ojos y me empezó a mamar de una manera exquisita. Ni mi mujer me lo había hecho nunca así. La miré y sus ojos verdes se clavaron en los míos mientras me seguía chupando, dándome mucho placer. Le saqué el vestido y ahí tenía a mi sobrina completamente desnuda, chupándome la verga como nadie lo había hecho. Me volví a arrodillar y le di una sesión de chupada de vagina y culo inolvidable. Hasta ese momento había estado silenciosa, pero empezó a gemir y a decirme "¡chupame toda! Eso, así, no pares, meteme la lengua y los deditos". No me lo hice repetir y empezó a levantar las caderas rítmicamente, mientras mis dos dedos de la mano derecha se hundían en su sexo. La hice subirse más en la cama y le empecé a frotar la cabeza de mi pene en sus labios. Ella se mordía para no gritar. La calenté durante muchos minutos. Al fin, me atrajo hacia ella cerrando las piernas en mi cintura y la penetré centímetro a centímetro, sintiendo cómo su vagina se apretaba en mi verga. Cuando la tuvo toda adentro, se la saqué y se la metí de un golpe. Sus ojos se pusieron en blanco y empezó a temblar. Se aferro a mí como si fuera un náufrago. Su orgasmo fue violento, largo. Lloraba y reía al mismo tiempo. Encontramos rápidamente el ritmo y acabamos juntos después de otros tres orgasmos suyos. Me dejé caer de costado y le acaricié los pechos, la di vuelta y le seguí el contorno de su culo con la punta de los dedos. Eso me hizo calentar otra vez. Ella, siempre boca abajo. Le deslicé una mano en su vagina y le metí los dedos, mientras le introducía suavemente un dedo en su culito virgen. Me chupé el dedo para llenarlo de saliva y pude sentir cómo su esfínter se dilataba. Me incorporé y me puse encima de ella, le levanté las caderas y empujé en su orto delicadamente. Me costó mucho trabajo, pero cuando la cabeza ya le había entrado, empecé a bombearla. Poco a poco le fue entrando la verga, mientras le acariciaba el clitoris con la mano. No pude aguantar mucho y ella tampoco. Se la saqué y se la puse por delante. Le hundí mi pene hasta su base y le acabé hasta la última gota de leche. Me tomó la cabeza entre las manos, me besó, entrelazamos nuestras lenguas y me dijo: "Gracias, tío".

El tío de Susana.
historia 14:

El Tío


Mi sobrina mayor, Susana, estaba a punto de terminar la secundaria y se encontraba excitadisima por la fiesta que preparaban con todos sus compañeros del colegio. Fiesta que tendría lugar luego de la graduación en un boliche muy a la moda en nuestra ciudad. Una tarde vino a mi casa para consultar con mi esposa qué vestido podría ponerse esa noche, ya que quería estar super, dado que todas las chicas querían ser la más elegante de la noche. Había traído una pila inmensa de revistas de moda y las dos las hojeaban discutiendo que este es lindo pero le falta algo, no mejor este otro... Yo le dije a mi mujer que iría a dar una vuelta por el centro para dejarlas tranquilas eligiendo el modelo para Susana. Cuando regresé, mi sobrina, que estaba a punto de irse, me pidió si la podía alcanzar hasta su casa. Llamé por teléfono a mi hermana y le dije que en una media hora estaríamos por allí. Una vez en el auto, el tema de conversación fue su fiesta, su ropa, qué tipo de maquillaje llevaría, etc., etc.,... Yo le dije que había un shopping en el centro que tenía unos modelos muy lindos y que debería ir para verlos. Mi sobrina es de estatura mediana, piernas flacas, pero tiene buenas tetas, ojos verdes y pelo negro ondulado, como mi hermana. Susana me dijo que iría y me preguntó si quería acompañarla. Quedamos de acuerdo en encontrarnos a la salida de su colegio el jueves a las tres de la tarde, ya que así tendríamos tiempo hasta que cerraran los negocios. El jueves la recogí en la entrada del colegio. Es una escuela privada en pero los alumnos no llevan uniforme. Mi sobrina estaba vestida con minifalda y una blusa blanca cortita, tan a la moda últimamente. La verdad, estaba muy linda, no provocativa, aunque sí sensual. Con esa sensualidad tan típica en una adolescente. En el primer negocio no encontró nada que la gustara, así que recorrimos... cuatro más. Le dije si quería ir a tomar una gaseosa y así podríamos discutir sobre que quería llevar esa noche. Eran ya las 5h30 y yo estaba cansado de entrar y salir de negocios. Le di un hoja de papel y le dije que me dibujara el modelo que buscaba. Le dije que yo conocía otro negocio, en el Centro, en donde tal vez podría encontrar algo interesante. Llegamos y la vendedora le mostró muchos modelos, hasta que uno encendió los ojos de Susana. Era un vestido negro ajustado con un corte hasta arriba de la cadera y bastante escotado, cosa que resaltaría sus pechos. Era en una tela tipo lycra. La ventaja, nos dijo la vendedora, es que no debería llevar corpiño; el único problema era que, con cualquier bombacha que se pusiera, las costuras se marcarían, dado lo ajustado del vestido y el tipo de material. Mi sobrina dijo que no era de importancia, que ya encontraría una solución. Salimos de la boutique y le dije: "Compraste el vestido sin probártelo, ¿creés que te quedará bien?" "Si,debería haberlo probado antes -dijo-. ¿Y si me cambio en el baño del shopping en que estuvimos hace un rato?" "Me parece que no es el lugar más apropiado", le contesté. "Encima, falta comprar tu ropa interior. Vamos a una boutique de prendas intimas y elegís algo", agregué. Fuimos, y en realidad fui yo quien le sugirió la bombacha, un tanga en seda negra, muy delicada, con unas costuras imperceptibles. Pagué la prenda y le dije : "Sólo faltan tus zapatos", cosa que también le regalé, unos zapatos de tacos altos que realzarían su figura. Mientras nos dirigíamos a su casa le dije: "Me pregunto cómo te verás vestida con todo lo que compramos. ¿Qué te parece si vamos a mi casa y te probás todo y si hay algo que arreglar, tu tía (mi esposa) podría hacerlo?". "OK, vamos, recién son las 6h30, voy a llamar a mi mamá para avisarle que voy a tu casa. Si se hace tarde me llevás, ¿no?", dijo. En diez minutos estuvimos en mi casa y, para mi sorpresa, mi mujer no estaba, había dejado una nota sobre la mesa de la cocina, informándome que llegaría como a las once de la noche y que la cena estaba en la heladera, lista para calentar. Le dije a mi sobrina: "Si querés te llevo ahora y volvés mañana. Stella (mi mujer) puede ayudarte por la tarde, cuando salgas del colegio". "Me muero de ganas de probarme la ropa. Dejame cambiarme y decime qué te parece", contestó. Sin darme tiempo a responder se fue hacia nuestro cuarto y cerró la puerta. Al cabo de una buena media hora me llamó, y cuando la vi de pie delante de la cómoda de mi mujer, no pude creer que esa mujer delante mío era mi sobrina. ¡Estaba espectacular! Me acerqué y le dije que no necesitaría peinarse, sólo los cabellos sueltos y tal vez una hebilla en el costado. Abrí una de las cajas de mi esposa y elegí una en nácar. Se la puse en la parte izquierda de su cabeza y se la levanté para ver cómo le quedaba. Al elevar los hombros, pude ver que sus tetas casi se escapaban de los tirantes del vestido. La hice girar y me puse detrás de ella delante del espejo y le dije: "Levantá un poco los hombros, así". Le tomé los senos con las manos y se los levanté para que los tirantes realzaran su figura. Muchas veces la había tocado y nunca sentí nada en especial, dado que es la hija de mi hermana, pero era la primera vez que le tocaba una parte tan delicada. Al hacerlo, noté que sus pezones se elevaban. Le toqué las puntas y le dije que podría ser un problema que se le marcaran así. No retiré las manos y ella me dijo: "No es nada,al contrario, es más sexy". Bajé las manos y palpé sus caderas, y apenas pude descubrir su tanga. Ni por delante se le marcaba. Cuando le pasé una mano por detrás, dio un respingo y le dije: "Ponete de espaldas al espejo, quiero ver si se marca la tanga". Lo hizo y pude comprobar que nada se veía, tan solo un culito paradito y duro (cosa que mis manos ya habían comprobado). "La verdad es que estás de primera", fue lo único que atiné a decirle y me alejé para que no se diera cuenta de que estaba al palo. "El único problema que tengo es que debo depilarme casi toda, es muy chiquita la tanga y los pelos se me salen por los costados", dijo. "Andá a un instituto de belleza y hacete depilar, yo te lo pago", contesté. Ella continuaba de pie y yo me había acostado en mi cama con los brazos cruzados detrás de la nuca, y mi bulto era imposible de ocultar. Ella me miró y, acercándose, me dijo: "¿Y si me ayudás a depilarme?". Yo no podía creer lo que me estaba diciendo. "Y... bueno, a tu tía yo la depilo, así que no tendría inconveniente", le dije. Fui al baño a buscar la afeitadora, unas toallas, una tijera, un poco de agua y la crema de afeitar de mi esposa. Cuando entré a la habitación, estaba sentada en el borde de la cama con el vestido subido hasta sus caderas. Y tenia razón, una cantidad enorme de vello le salía por los costados. "Acostate y abrí un poco las piernas, que te voy a recortar con la tijera bordeando la tanga, no es necesario que te la saques", dije. Le puse una toalla debajo de sus caderas y empece a recortarle los pelitos que sobresalían. Busqué una aspiradora manual y recogí todo lo que había cortado. Le pasé un poquito de crema y comencé a rasurarla. Cuando terminé, le dije: "Anda a lavarte y decime qué tal te quedó". Se fue al baño mientras yo guardaba las cosas que había utilizado. Salió y me preguntó: "¿Qué te parece?". Yo estaba de espaldas, metiendo las tijeras en un cajón, y, cuando me di vuelta, estaba sin tanga, con el vestido levantado. "Me parece que deberías sacarme un poco mas", agregó. "OK", le dije, "acostate de vuelta". Me acerqué y comencé a recortar, y mis ojos no podían salirse de sus labios vaginales, de un color rosado y algo brillantes. Sin querer, le rocé los labios y saltó en la cama. "Quedate quieta, te puedo cortar", le dije. Y dos o tres veces mas mis dedos acariciaron al descuido su vagina. Me acerqué para ver mi obra de peluquería y no pude resistir la tentación de sacar mi lengua y pasársela sobre esos labios. No dijo ni hizo nada, así que continué. Mi lengua empezó a introducirse y descubrí su clitoris, que metí golosamente en mi boca. En ese momento me olvidé de todo. Le levanté las piernas sobre mis hombros y, de rodillas al borde de la cama, le empecé a chupar la conchita como un desesperado. Le fui metiendo un dedo y, con la otra mano, me bajé el cierre y empecé a masturbarme, alcanzando mi verga un tamaño increíble. Las piernas de mi sobrina me tenían como una prensa y me empujó hacia arriba. Le bajé los tirantes del vestido y le chupé los pezones rosados y duros como dos pequeñas frutillas. Me saqué la ropa y me quedé en slip con la verga colgando de un costado. Ella se sentó y me lo bajó. Mi pija apuntaba directamente a su boca y se la acerqué. Abrió sus labios y, con la punta de la lengua, me acarició la puntita y, de repente, se la metió toda hasta el fondo. Cerré los ojos y me empezó a mamar de una manera exquisita. Ni mi mujer me lo había hecho nunca así. La miré y sus ojos verdes se clavaron en los míos mientras me seguía chupando, dándome mucho placer. Le saqué el vestido y ahí tenía a mi sobrina completamente desnuda, chupándome la verga como nadie lo había hecho. Me volví a arrodillar y le di una sesión de chupada de vagina y culo inolvidable. Hasta ese momento había estado silenciosa, pero empezó a gemir y a decirme "¡chupame toda! Eso, así, no pares, meteme la lengua y los deditos". No me lo hice repetir y empezó a levantar las caderas rítmicamente, mientras mis dos dedos de la mano derecha se hundían en su sexo. La hice subirse más en la cama y le empecé a frotar la cabeza de mi pene en sus labios. Ella se mordía para no gritar. La calenté durante muchos minutos. Al fin, me atrajo hacia ella cerrando las piernas en mi cintura y la penetré centímetro a centímetro, sintiendo cómo su vagina se apretaba en mi verga. Cuando la tuvo toda adentro, se la saqué y se la metí de un golpe. Sus ojos se pusieron en blanco y empezó a temblar. Se aferro a mí como si fuera un náufrago. Su orgasmo fue violento, largo. Lloraba y reía al mismo tiempo. Encontramos rápidamente el ritmo y acabamos juntos después de otros tres orgasmos suyos. Me dejé caer de costado y le acaricié los pechos, la di vuelta y le seguí el contorno de su culo con la punta de los dedos. Eso me hizo calentar otra vez. Ella, siempre boca abajo. Le deslicé una mano en su vagina y le metí los dedos, mientras le introducía suavemente un dedo en su culito virgen. Me chupé el dedo para llenarlo de saliva y pude sentir cómo su esfínter se dilataba. Me incorporé y me puse encima de ella, le levanté las caderas y empujé en su orto delicadamente. Me costó mucho trabajo, pero cuando la cabeza ya le había entrado, empecé a bombearla. Poco a poco le fue entrando la verga, mientras le acariciaba el clitoris con la mano. No pude aguantar mucho y ella tampoco. Se la saqué y se la puse por delante. Le hundí mi pene hasta su base y le acabé hasta la última gota de leche. Me tomó la cabeza entre las manos, me besó, entrelazamos nuestras lenguas y me dijo: "Gracias, tío".

El tío de Susana.
Historia 15:

Verónica y el caballo


Antes que nada quiero que sepan que esto pasó: Tengo 27 años, durante mi etapa del secundario estuve perdidamente enamorado de Veronica, perdido, era tan linda, tan inteligente,pero tan seria, no está de mas decir que nunca paso nada entre nosotros (en esa etapa), la describo un poco, Vero era rubia ceniza, muy blanca de ojos miel, parecía insulsa, de no ser por su increible cuerpo, pechos redondeados y grandes, la cola perfecta tipo manzanita, y una piel!, yo era tan pajero que vivía acriciandole las piernas, ella me sacaba pero nunca se enojaba, más de un recreo me la he pasado masturbandome en el baño, pero bueno vayamos a los hechos puntuales. Luego de terminar el secundario y ya pasado dos años hicimos una reunión y nos encontramos todos los ex y Vero estaba, siempre calladita, siempre esplendida y cada vez mas seria y mas madura, yas no estaba enamorado pero me calentaba muchisimo. Este tipo de reuniones se hicieron costumbre durante el tiempo, hasta que el año pasado uno de mis ex se recibió de contador hizo una reunión en la casa, nos invito a todos, entrada la madrugada estabamos todos bastante borrachos, yo sentado en un sillón charlando con Vero y de repente me metió un beso (piquito), me sorprendí y le comí la boca cuando nos ibamos y ya estabamos solos, le tiré la onda de cojer y nada, Vero siempre tan seria y misteriosa. Hasta ahora nada demasiado caliente dirán ustedes?, escuchen esto: dos meses estuve llamandola y nunca me quizo volver a ver, acusaba que tenía novio y esto la afectaba, finalmente cedió cuando la invite a la casa de Country que tiene un amigo mio, le dije de la pileta, del pool y del caballo que tiene este buen amigo en las caballerizas del country. Fuimos, comimos, nadamos, tranzamos,franeleamos muchisimo, ella estaba en bikini, no podía mas, cuando insinue querer cojer, ella me dijo que quer íamontar, si yo tambien! a eso me refiero!, le dije, se rio y al rato estabamos en el picadero montando...a caballo. Ya anochecía, nos metimos en la casa, nos bañamos juntos y cogimos, bien dos polvos, ella muy tranqui, yo estaba demasiado caliente ,Vero parecía una fragil porcelana china...Y bien ? dirán ustedes...aca viene la cosa: A la mañana siguiente me despretó un ruido, eran las seis A.M , me sorprendí al ver que Veronica no estaba a mi lado, esta loca se fue a lamierda, pensé y comenze semi dormido a buscarla, luego de diez minutos me di cuenta que faltaba la ropa de montar, y la fui a buscar al picadero... Alli tampoco estaba, entonces fui a las caballerizas pensando que era probable que aún no hubiera terminado de ensillar....no daba credito a mis ojos, Vero vestida solo con las botas de montar se masturbaba el ano con la fusta y le lamia el pene al caballo, como si fuera un helado, el bicho estaba exitado, su miembro era indescriptible erecto, Vero hacia terribles contorciones para meterselo dentro de la boca, lentamente lo hiba logrando, mientras se metía cada vez mas onda la fusta en el culo, no aguante mas y me pajee, en 2 minutos acabé, ella me vió, no se sorprendio, le pedí por favor que se haga coger con el caballo, la sola idea me volvia loco de la exitación, estaba descubriendo un placer nuevo, ella me dijo que solo lo haría si le chupaba la pija al caballo, no podía creer lo que me pedía (soy heterosexual), no podía creer lo que estaba haciendo, le chupaba la pija al animal y la verdad no me gustaba nada, Vero se dio cuenta, me bajo los pantalones y me empezó a masturbar, y me pasaba la fusta por el culo haciendome cosquillas, empeze a calentarme y a rezarpara que el burro de mierda no me acabara en la boca, me metió la fusta en el orto y masajeó y masturbó hasta acerme acabar. Y ahí si se puso en cuatro y sin mucho esfuerzo tomo el pene del animal y se lo introdujo todo lo que pudo en la vagina, que no fue mucho, pero era un caballo!, el bicho se movio como pudo, Vero gritaba de placer estaba toda sucia de guano y alfalfa, en un momento se saco la pija de adentro y conm las dos manos la froto violentamente dandose un baño de esperma animal cual cleopatra, volví a acabar...junto con el caballo! Desde aquel día nunca más la vi...y el caballito tampoco

Cortios
cortios@elsitio.com
Mi prima la peluquera


Esta historia sucedió hace 8 años, en ese entonces yo tenía 18 recien cumplidos. Junto a mi casa vivia mi prima Gimena, ella es peluquera, vivía sola y tenía en aquella epoca 26 años, yo desde chico iba religiosamente todos los meses a cortarme el pelo, digamos por comodidad ya que no habia una peluqueria cerca de mi casa, iba a la hora que yo queria y los dias que yo queria a cortarme el pelo. Bueno, mi dulce prima era un bombón: pelo negro, ojos claros, muy buenos pechos, digamos que tirando a grandes, pero bien firmes y definitivamente muy linda cola. Pero claro, yo siempre la habia mirado con ojos de pariente, o sea ni soñando iba a pasar nada (que iluso...) Para ese entonces yo increiblemente era virgen, solo le habia visto a la novia de mi hermano sus lindos pechos, es decir los habia pescado infranti, pero esa es otra historia. o sea, habia visto ni tocado a ninguna mujer. Una tarde de verano, hacia calorcito, fui a lo de mi prima a cortarme el pelo, le toque el timbre y salio ella, tenia puesto ese dia unos shorts, ojotas y una remerita amplia que se le transparentaba un poco el corpiño, pero bueno, yo como les dije, la miraba con ojos de hermano. me hizo sentar en su silla de peluquera, me puso el manto en el cuello, y como siempre me comenzo a cortar. Ya me habia terminado de cortar y me faltaba el flequillo, cuando llego esa parte me lo corto de frente mio, agachada cerca de mi flequillo y como se podran imaginar, su remera amplia con el cuello grande pude ver todo su gran corpiño. yo me paralicé, no podia sacar la vista de sus grandes lolas, eran increibles!.. A todo esta ella se dió cuenta de que yo le estaba viendo todo, se acerco queriendome cortar el pelo de la parte de arriba de mi cabeza y me acerco tocando mi cara, esos dos grandes pechos, ya me estaba afixiando, comence a mover mi cabeza despacito refregando mi cara en sus pechos, ella dejo las tijeras sobre la mesa, me agarro de los hombros y dejo que yo me refregara en sus pecho, hasta que me pregunto: ¿queres que me saque la remera? yo obviamente le dije que si. Luego puse mis manos sobre sus increibles pechos y comence a mansearlos, yo seguia sentado, ella se sento sobre mis piernas y se quito el corpiño, salieron dos melones que se los chupe como diez minutos seguidos, hasta que se paro y me llevo a su cuarto. una vez adentro, no aguantaba mas y le quite el short y su bombachita. le chupe y saboreé toda su piel transpirada hasta llegar a su vagina, donde apenas la toqué con mi lengua pego un grito que creo que la escucharon mis viejos que estaban en mi casa (al lado). ella me agarró de la cabeza y me besó con locura, me agarro el cierre del pantalon, el cinturon y me saco todo. agarró mi pene y comenzó a succionarlo si parar , yo me di vuelta y le empecé a chupar su vagina un largo rato, hasta que no aguante mas y le termine en toda su boca, ella seguia chupando hasta la ultima gota, me la limpio toda... Terminamos besandonos un buen rato en la cama. Les cuento que es el dia de hoy que no me exité tanto como esa tarde. Esto lo seguimos haciendo durante 3 años mas, me hizo experimentar de todo.... hoy Gimena se mudo a Uruguay y no supe mas de ella, pero el recuerdo sigue..nadie me hizo calentar tanto como Gimena...

Javier - Rosario
Historia 16

Mi prima la peluquera


Esta historia sucedió hace 8 años, en ese entonces yo tenía 18 recien cumplidos. Junto a mi casa vivia mi prima Gimena, ella es peluquera, vivía sola y tenía en aquella epoca 26 años, yo desde chico iba religiosamente todos los meses a cortarme el pelo, digamos por comodidad ya que no habia una peluqueria cerca de mi casa, iba a la hora que yo queria y los dias que yo queria a cortarme el pelo. Bueno, mi dulce prima era un bombón: pelo negro, ojos claros, muy buenos pechos, digamos que tirando a grandes, pero bien firmes y definitivamente muy linda cola. Pero claro, yo siempre la habia mirado con ojos de pariente, o sea ni soñando iba a pasar nada (que iluso...) Para ese entonces yo increiblemente era virgen, solo le habia visto a la novia de mi hermano sus lindos pechos, es decir los habia pescado infranti, pero esa es otra historia. o sea, habia visto ni tocado a ninguna mujer. Una tarde de verano, hacia calorcito, fui a lo de mi prima a cortarme el pelo, le toque el timbre y salio ella, tenia puesto ese dia unos shorts, ojotas y una remerita amplia que se le transparentaba un poco el corpiño, pero bueno, yo como les dije, la miraba con ojos de hermano. me hizo sentar en su silla de peluquera, me puso el manto en el cuello, y como siempre me comenzo a cortar. Ya me habia terminado de cortar y me faltaba el flequillo, cuando llego esa parte me lo corto de frente mio, agachada cerca de mi flequillo y como se podran imaginar, su remera amplia con el cuello grande pude ver todo su gran corpiño. yo me paralicé, no podia sacar la vista de sus grandes lolas, eran increibles!.. A todo esta ella se dió cuenta de que yo le estaba viendo todo, se acerco queriendome cortar el pelo de la parte de arriba de mi cabeza y me acerco tocando mi cara, esos dos grandes pechos, ya me estaba afixiando, comence a mover mi cabeza despacito refregando mi cara en sus pechos, ella dejo las tijeras sobre la mesa, me agarro de los hombros y dejo que yo me refregara en sus pecho, hasta que me pregunto: ¿queres que me saque la remera? yo obviamente le dije que si. Luego puse mis manos sobre sus increibles pechos y comence a mansearlos, yo seguia sentado, ella se sento sobre mis piernas y se quito el corpiño, salieron dos melones que se los chupe como diez minutos seguidos, hasta que se paro y me llevo a su cuarto. una vez adentro, no aguantaba mas y le quite el short y su bombachita. le chupe y saboreé toda su piel transpirada hasta llegar a su vagina, donde apenas la toqué con mi lengua pego un grito que creo que la escucharon mis viejos que estaban en mi casa (al lado). ella me agarró de la cabeza y me besó con locura, me agarro el cierre del pantalon, el cinturon y me saco todo. agarró mi pene y comenzó a succionarlo si parar , yo me di vuelta y le empecé a chupar su vagina un largo rato, hasta que no aguante mas y le termine en toda su boca, ella seguia chupando hasta la ultima gota, me la limpio toda... Terminamos besandonos un buen rato en la cama. Les cuento que es el dia de hoy que no me exité tanto como esa tarde. Esto lo seguimos haciendo durante 3 años mas, me hizo experimentar de todo.... hoy Gimena se mudo a Uruguay y no supe mas de ella, pero el recuerdo sigue..nadie me hizo calentar tanto como Gimena...

Javier - Rosario
Historia 17:

La Solea


A la mañana del viernes me levante y entre a la pagina donde lei muchas historias, haora les cuento la mia. Resulta que un día imbite a quedarse a una amiga a mi casa ya que yo me tenia que quedar sola y solo tenis 15 años, ella bino a mi casa y a altas oras de la noche decidimos acostarnos, nos acostamos y después de un rato ella se metio en mi cama y yo haciendome la dormida espere para ver que pasaba, de repente veo que ella me empiesa a tocar el culo y después me desabrocho el pantalon eskater y empeso a meter su mano por dentro de mis calsones luego las metio a mi concha yo no podia mas y me entre a calentar derrepente pego un salto y la empieso a besar en la boca desesperadamente como si fuera mi novio que no lo era, con desesperacion entre a apretarla junto a mi y a acariciarle el culo hermoso el cual yo siempre decie tener, luego empece a bajar por la nuca hasta que llegue a sus hermosas tetitas las empece a besar y a acariciarlas después a morderlas y ella tubo un tremendo orgasmo porque entro a gemir como una loca, bueno después de esta noche yo me pelee con mi novio y con mi amiga siempre nos encontrabamos en la casa de atraz de su casa pero haora ella tiene una novia la cual no soy yo y yo tengo un novio que esta re fuerte.

Lucía
luleiro@montevideo.com.uy
Historia 19:

Brenda


Hace unos meses que estaba sólo en la casa cuando, tocó a la puerta una amiga de mi hermana que se llama Brenda. Tiene 14 años, llegó preguntando por mi hermana (lógico). Al decirle que no estaba me pidió de favor que si le podía ayudar con la tarea en el PC. Yo sin nada que hacer y por educacion le respondí que si. Cuando nos sentamos frente a la máquina sali del cuarto a la cocina por un vaso de agua y cuando regresé me percaté que estaba husmeando en mis archivos, en eso descubrió una carpeta que decía Sailor Moon XXX. ¿Que tenia esta carpeta que dice Sailor?. me preguntó. Mira le dije : la verdad es que tiene imágenes de los personajes de la caricatura pero son para adultos. ¿Cómo que para adultos si son de Sailor Moon, pues que tienen? preguntó. Nada hombre, le dije; ya mejor vamos a hacer tu trabajo. Yo no me voy a que dar con la duda, dijo Brenda que al mismo tiempo que me lo hacía habrió el archivo y comenzó a abrir las imágenes. Al ver la primera me comenzó a dar algo de pena con ella cuando me percaté que estaba facinada. ¡Que chingona está! exclamó y comenzó a abrir las imágenes. A medida que las observaba noté que lo hacía por que se estaba excitando mas que por curiosidad. Despues de un rato que las estuvo viendo, nos pusimos a hacer su trabajo, mientras le dictaba me fijé que estaba algo nerviosa y con la mirada perdida. Así que le pregunté que si le pasaba algo y ella con algo de pena me dijo que si no le podia enseñar las imágenes otra vez porque le habín gustado mucho. Cuando las empezó a ver de nuevo, noté que se mordía los labios al verlas. Comprendí entonces que la niña estaba caliente y no importándome que yo tengo 20 años le dije que cerrara los ojos. Cuando los cerró comenzé a acariciarle su cuello y se empezó a estremecer. ¿que me quieres hacer preguntó? Yo le dije que si me podia hacer un favor, cuando ella preguntó que cual yo solo le dije: Que no digas nada. Diciendo esto la comenzé a besar y la recosté en la cama, le desabotoné la camisa del uniforme y le comenzé a chupar los pezones, ella se retorcia y gemía muy levemente. Después de un rato me saqué el pene y le dije que lo chupára, ella preguntó que cómo lo hacía, a lo que le respondi que se hiciera de cuenta que mi pene era una paleta. La verdad no supo hacerlo muy bien pues de repente me lastimaba con sus dientes. Luego le dije que era mi turno y le quité los calzones, le comenzé a besar el cuello, me bajé lentamente a sus pequeñas pero rigidas tetas, a su ombligo hasta que finalmente comenze a chupar su clitoris, lo besaba y lo succionaba mientras ella se retorcia y apretaba sus manos contra mi cabeza. Fuí subiendo poco a poco el ritmo de mi lengua hasta que después de un rato lanzó un chillido que no se me va a olvidar nunca y se vino. En eso me incorpore y le dije: Mira te voy a penetrar, estas a punto de dejar de ser virgen, ¿Estás segura que quieres que yo lo haga? ella asintió con una risa y entonces le habri las piernitas y de un solo golpe la penetre hasta el fondo, ella gritó algo al principio pero despues solo respiraba aceleradamente, mientras yo le besaba el cuello y le acariciaba los pezones, después de un rato de estar sintiendo si vagina dilatada, se vino con un quejido leve y puso una cara de muñeca, lo que a mi me excitó mas. Así que aceleré el ritmo otro rato hasta que se comenzó a estremecer conmigo y empezó a susurrarme mi nombre a la oreja con una voz desesperada, sentí entonces como sus músculos vaginales se restregaban con mas fuerza cada vez hasta que nos pudimos contener y alcanzamos el orgasmo. Después de eso ella lloró un poco por su virginidad pero luego de una plática (o lavado de cerebro), aceptó lo que habíamos hecho con calma se tranquilizó y se despidió pidiendome que no le contara nada a mi hermana. En los últimos meses ya ha venido un par de veces " a que le ayude a hacer un trabajo en mi pc."

Carlos
historia 20:

La nueva empleada



Trabajo en una empresa de computación como jefe de servicio al cliente, hace poco pusimos en el periodico un anuncio donde solicitabamos un tecnico en computación, en la actual situación economica se presentarón mas de 100 postulantes a una sola plaza, los curriculums llegan a personal y de ahí me enviaron 25 para entrevistarlos antes de enviarlos al "locologo" para el test de rigor, entre los postulantes aparecio ella, una en un millón la primera chica tecnica en computacion que conocia y ademas era un "MINON", de 1,70 de estatura cabello negro, de piel blanca, ojos cafe miel, unas curvas unos pechos grandes, acinturada y un culo que por su falda solo se veia paradito, (despues sabria el resto). Alguien diria la mina obtuvo el puesto, pues la entrevista fue profesionalmente hecha, a pesar de lo que algunos crean, luego de una semana me llego la lista de los examenes sicologicos, ella era la mejor, y obtuvo el puesto. Su trabajo consistiria en visita a clientes y revisar su routers que le dan acceso a Internet, y ademas de clases a clientes. Todo iba bien hasta que un dia me llamo que tenia un drama en la instalacion de un cliente y necesitaba ayuda, en ese punto por lo general yo acudo y eso hice, era una empresa constructora y nos habian comprado los PC,s y los equipos de red, ect.. Para esos tenian una sala de comunicaciones ( un cuartucho de no mas de 4x4 metros donde estaban lo hubs, y servidores), en ese cuarto estaba ella, con su batita blanca, entre al cuarto y ademas de pequeño era caluroso, a pesar del aire acondicionado, entre empujones y tocarnos accidentalmente de vez en cuando resolvimos el problema, una vez que acabamos entre en cuenta en ella, su bata delataba sus grandes pechos, en ese momento tuve que moverme y al pasar por su espalda el roce con su culo me puso en guardia, al volver a pasar ella se volteo y el roce fue de frente y senti sus pechos presionandome el pecho la suerte estaba hechada, al volve a pasar de nuevo esta vez me detuve y le dije ¿nos quedamos asi o seguimos el juego? - Ella respondio ante mi sorpresa ¡quedemosnos asi!, y asi nos quedamos, frente a frente mi pene ya estaba en guardia erecto sintiendo por sobre mi pantalon su pubis que resaltaba sobre esos pantalones negros de lycra que usaba. Di el primer paso y me acerque a sus labios sentí como ardían y su boca era fresca me derretía por sus besos, luego mis manos empezaron a recorrer suavemente su cuerpo, su cuello me invito y la bese, sentí su estremecer, la segui besando el cuello, los labios, mis manos recorrian como flamas quemando, avanze y le saque la bata bajo ella tenia una blusa blanca que abri con suavidad dejando al la vista su sosten y sus pechos, que pechos suaves firme deliciosos, como los saboree, los presione y mordi hasta que sus pezones erguidos fuero blanco de mis mordidas y un gemido se dejo oir solo apagado por el ruido de las maquinas, el calor de su cuerpo su sabor, sus gemidos, su voz me despojo de mi bata y de mi camisa sus labios y lengua jugaron con mi pecho, su lengua cual ascua de fuego sentia que me quemaba, le empeze a sacar la lycra y ella llevo sus manos a mi pantalon que bajo y aprisiono mi palpitante polla en sus manos, sentía que me iba, su cuadrito era tipo tanga transparente, como de seda o gasa lo unico que se que introduje mi dedo en su concha suavemente acariciando esos labios calidos hasta encontrar su clitoris, eso hizo que dejara caer en mis manos un suave y calido jugo sobre mi mano acompañado de un suspiro, segui con esos entre besos a sus pechos y cuello, y luego de tres oleadas de sus jugos, le termine de sacarle la lycra y su cuadro y apunte mi verga sobre su coño humedo y calido, nos apoyamos en el bastidor de los hubs y la deje descende suavemente sobre mi pene, al sentirla no empezamos a mover rapidamente entre besos y gemidos y de pronto dijo mi nombre "Luis", primera vez en la vida una mujer decia mi nombre, mi polla se bañaba en sus jugos que salian, ya no tanto de su concha sino de su alma, y en el momento que iba a acabar ella clavo sus uñas en mi eslpada y me corri como nunca que hasta la respiracion se me corto, los ojos se me nublaron, las piernas cedieron ella dejo dentro de si mi pene para sentir mi ultimos estertores, nos besamos nos arreglamos y volvimos a la oficina, en el trayecto ninguno de los sos menciono el incidente hasta que en la oficina entro en mi despacho y me dijo al oido, hoy a las 8:30 en mi casa. Y se despidio de mi con un calido beso. Esa noche llegue a su casa me recibio vestida con una minifalda escocesa y beattle negro, se habia hecho unos moños se veia coqueta juvenilmente cas virginal, jeje, sus piernas a las cuales ahora podia ver en su esplendor estaban deliciosamente dibujadas, pasamos al comedor y cenemos, luego en el living con unas copas de vino charlamos mientras parecia que no recordaramos lo que paso en la sala de comunicaciones pero al verla asi me acerque le tome las manos las alze tomadas con una mano, mientras colocaba un beso en sus labios y la otra mano recorria sus muslos trato de soltarse las manos, no la deje la besaba y la desnudaba poco a poco, ella se revolvia tratando en vano quizas jugando a soltarse, la solte solo para sacarle el beattle y el sosten lo cual ella aprovecho para ponerse de pie y con una mano guarme a su habitacion, alli se poso en su lecho invitandome yo me desnude de a poco lo cual parece le gusto y me acerque a ella le tome de un pie y empece a lamerlo y besarlo las reaccion de ella fue risillas nerviosas, segui con el otro pie luego los tobillos su rodillas y tras de ellas, se dejaba y dejaba salir sus gemidos y sensaciones de sus labios, sus muslos, sus caderas, su panzita, sus pechos, su cuello y labios, habia evitado tocar su concha, la voltee y saboree su espalda hasta que llegue a sus nalgas suaves y fuerte, deje que mi lengua jugara con su raya y ella se estremecio y busque su ojete, lo lami, ella se erizo como un gato le eleve su culo y le empece a lamer y succionar su concha ella movia sus caderas la voltee y ne sumegir en busca de su clitoris sentia como mis labios y lengua bebian sus jugos, no hay bebida en este mundo mejor que el jugo de mujer con pasion, lo halle y mi lengua lo tanteo saboreo masajeo ella dejo salir una tras otra oleadas de jugos mi polla tambien queria beber y se bedido, en ese momento ella se agitaba cada vez mas y no se como me volteo a mi y se abalanzo sobre mi verga que desaparecio en su calida boca, me besaba mordia era una succionadora que muy luego logro su cometido, me corri en su boca, pero ella siguio con lo cual me ayudo a seguir de pien junto al cañon, en ese momento la tome, la bese un poco mas ese coño rico, jugoso, y le deje caer mi pene que queria beber de ella estaba humeda, caliente parecia una fragua, empezo a moverse suavemente y yo entraba y salia suavemente ella gemia, susurraba decia palabras no se que pero poco a poco ella celeraba su movimiento. Yo en pensaba a moverme mas rapido, ella me clavo las uñas en las nalgas me impulsaba a entrar cada vez mas yo, cambiabamos de posicion yo de espalda a la cama y ella sobre mi como un jinete domador empezo a moverse saltar sus pechos saltabab, yo los trataba de dominar, ya estaba a punto de correrme, ella era muy rica, me tenia loco, de repente me endereze la bese lo pechos los labios y a tocar con mi lengua la suya me corri y senti sobre mis huevos una oleada de jugos calientes, casi hirviendo ese beso duro algunos minutos, mas quede exhausto, fuimos luego a la ducha y no lavamos mutuamente y nos acostamos abrazados, al despertar no se ese dia el sol brillo para mi mas que para muchos y creo que para ella tambien.

Carlos

historia 21:

Fiesta con amigos


Mi historia comienza hace dos años y medio cuando me fui a vivir con mi novia. Hacía dos que salíamos y decidimos alquilar un departamento y vivir juntos. Yo tengo 23 años y Marcela tiene 19 años, es morocha, pelo por los hombros, ojos marrones, lindas tetas no muy grandes, buen culo y unas piernas barbaras. Tiene la costumbre -que a mi me vuelve loco- de no usar ropa interior casi nunca. Fiestas, salidas, reuniones con amigos, paseos... a veces con vestidos tan cortos que bastaba un soplido para que el culo quedara a la vista de todos. Yo no soy celoso para nada. Pero, pese a que a mí me volvía loco saber que no llevaba puesta ropa interior, a ella esto le parecía normal. Ni siquiera era exhibicionista en el sentido estricto del término. No le gustaba que yo le pidiera que me muestre su conchita en el colectivo o que abra las piernas disimuladamente en el medio de una reunión. Lo que a mi me enfermaba, a ella no le provocaba nada. La mayoría de las veces que yo lograba ver algo era de pura casualidad. Y eso me calentaba tanto que a veces me masturbaba imaginando grandes sesiones de exhibicionismo. Incluso me calentaba saber que dos de mis mejores amigos la habían visto también, en algún movimiento o en algún cruce de piernas. Lo cierto es que por separado los dos me lo habían comentado, y como entre nosotros -creo que entre todos- es normal hacer comentarios de las novias de unos y otros. Uno, Fernando, me dijo que cuando se agachó le vio el culo y el otro, Mariano, le había visto la concha mientras ella estaba sentada en el sillón. Ambos me dijeron que se habían calentado al instante. Yo les comenté que ella tenía esa costumbre y todo quedó ahí. Me empezó a dar vueltas en la cabeza un idea bastante enferma. Una vez -cinco años atrás- mientras estábamos de vacaciones, Mariano, su novia y yo, estuvimos en un hotel en Brasil juntos y ellos dos me ofrecieron tener sexo grupal. Literalmente, Mariano me prestó a su novia y entre los tres hicimos una fiesta tremenda. Me empezó a calentar la idea de tener sexo grupal con mi novia. Más exactamente, ver a mi novia haciéndolo con otro. Pero en principio sabía que mi novia no iba a aceptar de primera y segundo que había que encontrar el momento justo, para que sea algo bien hecho y no planeado, acartonado y aburrido. Quería que todo se de solo, en el momento. Un noche se lo consulté a Marcela y ella me dijo que estaba loco. Pero en cambio, extrañamente, aceptó en "jugar" a calentarnos, ya que yo le había comentado que le habían visto el culo en más de una ocasión. Así que una noche, nos reunimos en el departamento, Mariano, Fernando y unos cuantos amigos y amigas más, seríamos 15 o 16 personas. Yo no les había avisado nada a ellos, pero cuando vieron a Marcela vestida -esa noche era una gata, tenía un vestido negro corto pero no ajustado, con un escote interesante y un cinturón, el pelo recogido, medias con portaligas negros y tacos- a los dos los ojos se le iban para uno y otro lado. Yo los miraba de vez en cuando y nos sonreíamos, porque Marcela hizo todo lo que pudo para que en cada situación nos dejara entreverle algo: el escote, las ligas, los muslos, el culo e incluso la concha. Hasta llegó a ponerse en cuclillas y con las piernas semiabiertas cuando nos servía algo de tomar. Bebimos toda la noche y todos se empezaron a ir. Yo les hice una seña a los dos y con alguna excusa no se fueron con los demás. Eran las seis de la mañana y ya estaba amaneciendo. Marcela estaba un poquito borracha pero entendía bien todo. Había salido al balcón y yo fui con ella y me puse detrás. Le dije que había estado bárbara, que me había calentado toda la noche y que los chicos habían estado al palo todo el tiempo. Me dijo que se había divertido haciéndolo, y me empezó a tocar la verga a través del pantalón. La empecé a besar en el cuello y después empezamos a transar en el balcón. Me puso contra uno de los costados y se agachó para empezar a chupármela. Cuando hizo esto y con la verga ya en la mano, se dio cuenta de que adentro, sentados en el sillón, estaban Mariano y Fernando. Se paró de pronto y se empezó a reír. Me dijo al oído si estaba seguro de lo que le estaba pidiendo. Le dije que sí. Me empezó a besar y me confesó que a ella también le calentaba la idea y quería que la filme haciéndolo. Yo más de una vez la había filmado "jugueteando" por la casa y nos habíamos filmado haciendo el amor, pero esto no sabía si iba a funcionar. Pero como yo a esa altura era un infierno, acepté. Entré yo solo al living y les dije que ella quería filmarlo. Al principio no les gustaba la idea -yo creo que por miedo a que accidentalmente vieran ese video sus respectivas novias, amigas también de Marcela- pero luego aceptaron. Así que yo preparé la cámara y les dije que la fueran a buscar al balcón. Empecé a filmar y estaba al palo totalmente, se me salía la verga del pantalón. Los dos fueron al balcón y yo filmaba a través del ventanal. Mariano la tomó de la cintura y se la acercó y la besó. Marcela se le prendió al instante. Fernando le empezó a acariciar el culo. Y entraron. Entonces ella les dijo que se sienten en el sillón y empezó a desvestirse mientras bailaba un tema de Radiohead. Se sacó el vestido -lo único que tenía puesto- y quedó completamente desnuda exepto por las medias y el portaligas negro. Ninguno de los dos podía creer lo que veían. Marcela es mucho más hermosa de lo que parece, siempre usa ropa de feria americana, vieja o camisas anchas. Nunca habían visto ese par de tetas perfectas. Se agachó delante de ellos y los empezó a tocar. Los dos sacaron su vergas y se empezaron a masturbar. Ella agarraba una y chupaba la otra. Y así siguió intercalando. Parecía una puta de verdad. Una pendeja reputa. Yo ya estaba a punto de acabar solo por lo que estaba viendo. Chupó tanto que, primero uno, luego el otro, acabaron en el medio de su rostro. Con la cara llena de semen, se acercó a mi y empezó a masturbarme y a chuparme violentamente. Yo seguía filmando todo. Le pasé la cámara a Fernando y empezó a filmar él. Libre de manos la agarré de los pelos y se la metí hasta el fondo de la garganta. Le empecé a apretar las tetas con todo. La puse contra la pared y le seguí cogiendo la boca hasta que acabé adentro. Tenía los labios hinchados y rojos y toda la pintura corrida. Se levantó y fue hasta la cocina a buscar una cerveza. Los otros dos me miraban como pidiendo que la fiesta siga, así que cuando Marcela vino la dejé que sirva cuatro vasos y la volví a agarrar. Me dijo que listo, que ya estaba. Yo la intenté convencer pero no quería saber nada. Así que en bolas como estábamos todos nos sentamos a la mesa a tomar cerveza. Ya eran como las ocho y media más o menos. Obviamente estábamos los tres con unas erecciones monumentales. Marcela empezó a reírse de nosotros y a hacer comparaciones tipo "esta es más gorda" "esta es más larga" "esta es más oscura" y así. Entonces se agachó delante de Fernando y se la empezó a chupar de nuevo. Yo agarré la cámara y empecé de nuevo a filmar. Decidimos ir a la pieza y Fernando la agarró como a una bolsa de papas y la llevó mientras le daba palmadas en el culo. Apenas la bajó en la cama se la puso. Ella pegó un grito y lo aprisionó con las piernas y Mariano dio la vuelta y se la metió en la boca. Era increíble. Una de mis mayores fantasías se estaba cumpliendo. Creo que se la cogieron en todas las posiciones existentes como por media hora. Le pasé la cámara a Fernando y me metí yo. La cara de Marcela era desconocida. Estaba mojada por todas partes, la puse en cuatro y me puse atrás. Le metí primero la pija en la concha y el pulgar en el culo, mientras se la chupaba a Mariano. Después se la metí en el culo. Le empecé a dar con todo y la agarré de los pelos y la obligaba a chuparle la pija a Mariano. Estaba loca de placer, gritando y gimiendo. Cuando la saqué, el culo era un hueco negro en la piel. Mariano fue y se la puso. Y le siguió dando mientras me la chupaba a mí. Fernando se acercó y me pasó la cámara. La agarró de los pelos y la besó y después le puso la pija en la boca. Marcela se atragantaba con esa pija. Mariano salió y le acabó la boca. Fernando fue y se la puso en el culo. Prácticamente la violó, porque le hizo abrir el culo y se le acostó encima. Marcela lloraba. Pasé la cámara y me puse debajo de Marcela y se la puse en la concha. Fernando seguía dándole en el culo tan fuerte que a cada golpe de él, mi pija se salía de la concha. La miré a Marcela a los ojos y ella me miraba, casi llorando y riéndose al mismo tiempo. Me incorporé y le acabé adentro de la boca. Fernando la puso de costado en la cama y le siguió haciendo el culo un rato más mientras yo los filmaba. Cuando sacó la pija de ese culo el agujero era del tamaño de un reloj. La agarró de los pelos, le metió la pija en la boca y acabó adentro. Nos tiramos los tres en la cama y Marcela fue al baño. Yo la seguí para ver si todo estaba bien. Me dijo que había tenido como doce orgasmos y que la había pasado muy bien. Ya el sol entraba de lleno y fuerte por la ventana de la pieza. Nos acostamos y nos dormimos los cuatro. Cuando me desperté como a las cinco de la tarde Marcela me estaba chupando la pija. Ese domingo ninguno de los cuatro se levantó de la cama. Esta historia, de más está decirlo, fue verdad. Hoy Marcela sigue viviendo conmigo, Mariano y Fernando son, como lo fueron siempre, mis mejores amigos y nunca más hicimos una fiesta de este estilo. Cada vez que Marcela y yo vemos ese video, nos calentamos tanto que cogemos todo el día sin descanso. Ahora a ella le gusta exhibirse un poco más en público y me acepta esos pedidos indecentes como mostrarle las tetas al de la cabina de peaje, que se queda desconcertado y sin entender qué fue lo que pasó.

Horacio.


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